Octubre 18, 2018

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Ayer finalizó Filba 2018, que tuvo entre sus invitados principales a la poeta canadiense Anne Carson y a la cronista argentina María Moreno. “Albertine, rutina de ejercicios” fue el título de la charla con que Carson compartió sus apuntes sobre En busca del tiempo perdido, en un auditorio abarrotado de seguidores.

por matías hinojosa

Anne Carson cruza la azotea de la Biblioteca Nicanor Parra de la Universidad Diego Portales. Viste chaqueta de cuero, pantalones holgados y botas vaqueras. Se mueve lentamente y con elegancia, mientras sus lectores terminan de acomodarse en los pocos lugares que quedan disponibles. Mujeres con canas y lentes de marco ancho se repiten entre la audiencia. En breves minutos, la poeta leerá versos de su libro Red Doc, acompañada por su traductora Verónica Zondek y dos estudiantes de literatura.

Esta fue una de las postales que dejó el último día de Filba 2018, que tuvo entre sus invitados a la periodista María Moreno, al poeta Mariano Blatt y a la cantante Julieta Venegas. Carson también fue la encargada de abrir el encuentro, el martes en la mañana, con su conferencia “Albertine, rutina de ejercicios”. En un auditorio dominado por estudiantes, la autora de Hombres en sus horas libres compartió sus apuntes sobre el personaje de Albertine de la novela En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. “Anne Carson trabaja con distintos lenguajes para exponer y ensanchar el alcance de lo que conocemos, capeando y sondeando así la ola de las circunstancias, las formas, los sentidos y las memorias”, dijo Verónica Zondek, quien ofició como presentadora de la conferencia.

A través de 59 puntos, la poeta diseccionó al personaje de Proust, entregando datos numéricos (como la cantidad de veces que se menciona su nombre en el libro o el porcentaje de páginas en las que aparece durmiendo) y conjeturas de todo tipo. “Se podrían hacer numerosas observaciones sobre la similitud entre Albertine y Ofelia –la Ofelia de Hamlet–, empezando con la vida sexual de las plantas, que tanto Proust y Shakespeare disfrutaban de emplear como lenguaje del deseo femenino”, apuntó la escritora. “Albertine, como Ofelia, encarna para su amante un tierno florecimiento, pero también castración, casualidad, amenaza y obstaculización pura. Albertine, como Ofelia, es enjuiciada por su voraz apetito sexual cuya expresión le niegan”. Durante las preguntas del público, contó que le tomó seis años terminar la obra de Proust en francés, confesando que “lo leí en pequeñas porciones durante el desayuno con mi cereal”.

Por su parte, la cronista María Moreno fue entrevistada esa misma jornada por la editora Julieta Marchant. La conversación tuvo como foco los dos libros más recientes de la argentina: Black out, una suerte de memorias, y Oración, que gira en torno a las cartas que el periodista Rodolfo Walsh escribió a su hija Vicky, asesinada por la dictadura en 1976. Uno de los puntos tratados durante la charla fue el uso que Moreno dio en Oración a los archivos testimoniales: “Hablaría de la necesidad de registrar testimonio por fuera de los tribunales”, dijo la autora. “Por supuesto, los tribunales son necesarios, pero yo creo que a las víctimas es preciso dejarles un espacio donde puedan dejar de hablar de asesinos, que puedan hacer otro relato, incluso sus relatos de resistencia. Esos son los archivos que conservo. Mi idea es rescatar el testimonio cuando acude a lo literario, cuando se despega de lo fáctico”. Y concluyó: “Se puede decir que lo que uno asocia a la experiencia, o a los hechos, siempre tiene la mediación de la literatura”.

Así terminó esta sexta versión chilena del Filba, evento que partió en Argentina hace una década y que también se realiza en Montevideo. En Chile las actividades se desarrollaron en el estudio de televisión de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP, y en la mencionada Biblioteca Nicanor Parra, de la misma casa de estudios.

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