Aparece en inglés biografía de Jürgen Habermas

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Septiembre 28, 2016

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Acaba de lanzarse en inglés una traducción de Jürgen Habermas: A Biography, libro de Stefan Müller-Doohm que constituye el primer intento por abordar la vida completa de uno de los pensadores más importantes de nuestro tiempo. “Desde sus primeros años como filósofo y crítico de la sociedad, Habermas ha servido como una especie de brújula moral, no solo en Alemania, sino en toda Europa occidental”, escribe el académico de Harvard, Peter E. Gordon, en una extensa reseña publicada en The Nation. “Incluso para aquellos de nosotros que no han tenido el privilegio de trabajar con él, su orientación ha demostrado ser indispensable. Es, por supuesto, una experiencia extraña leer una biografía de un autor todavía vivo. Pero solo podemos estar agradecidos de que todavía está con nosotros y de que aún no se ha cansado de su tarea como defensor de lo que llama el ‘proyecto inacabado de la modernidad’”.

Jürgen Habermas nació en 1929, durante los últimos estertores de la República de Weimar. Con solo 10 años fue miembro de las Juventudes Hitlerianas, pero escapó del entrenamiento paramilitar cuando anunció sus intenciones de convertirse en médico. Habermas nació con labio leporino y la serie de cirugías a las cuales debió someterse le hicieron entender tempranamente la fragilidad de la vida humana. En 1945, cuando tenía 15 años, se le notificó que debía combatir a las fuerzas aliadas en el frente, pero la policía alemana no lo encontró cuando llegaron a buscarlo hasta su casa. El historiador Dirk Moses acuñó el término “forty-fivers” para referirse a aquellos que como Habermas eran demasiado jóvenes para haber formado parte activa en el ejército alemán, pero que eran lo suficientemente grandes para haber conocido los horrores de la guerra.

Peter E. Gordon afirma que para Habermas “la tiranía que había presenciado de niño no era licencia para el conformismo, sino un estímulo para la crítica política. Negarse a olvidar lo que había sucedido en su propio país, lo convirtió en un opositor incansable de todos los valores conservadores y nacionalistas y un feroz defensor de lo que normalmente se llama Vergangenheitsbewältigung (“hacer frente al pasado”). Los recuerdos de la época de Hitler también pueden explicar la indiferencia personal de Habermas a la autoridad carismática. Incluso en los aspectos más difíciles y técnicos de su filosofía, uno puede sentir una devoción por el ideal de una esfera pública que toma su energía de ninguna otra cosa más que de la razón. Si hay un solo principio que anima toda su filosofía, es que el poder por sí solo no tiene justificación: la única fuerza que tiene validez dentro de un sistema democrático es lo que él llama ‘la fuerza no forzada del mejor argumento’. El mantenimiento de este principio es lo que distingue a la democracia de la tiranía”.

Durante la década del 50 Habermas conoció a Adorno, quien vuelve a Alemania tras su exilio en Estados Unidos durante los años de guerra, y comienza sus relaciones con la Escuela de Frankfurt. “Habermas se considera con razón como una encarnación de la Escuela de Frankfurt en su ‘segunda generación’. Pero su temperamento intelectual es muy distinto al de sus profesores”, se lee en la reseña. “Desde el principio, su relación con Adorno fue muy afectuosa, pero tenía dificultades con Horkheimer, quien lo miraba con sospecha, temiendo que su crítica al programa de rearme de Alemania Occidental trajera mala fama al instituto. Muchos años más tarde, tras la muerte de Horkheimer en 1973, Habermas fue capaz de leer completa una carta privada enviada a Adorno en la que Horkheimer denunciaba a su alumno como un revolucionario que ayudaría a ‘los señores en el Este’. Horkheimer exigió que Habermas renunciara. Adorno se negó, pero las relaciones entre Horkheimer y Habermas se mantuvieron tensas. En 1959, Habermas abandonó el instituto (una decisión arriesgada para un joven estudiante que ahora estaba casado y tenía dos hijos). Su esposa, Ute, se sorprendió. Pero con el apoyo del filósofo Hans-Georg Gadamer, Habermas recibió una beca para completar sus estudios de posdoctorado, donde trabajó sobre la idea de la ‘esfera pública’, y en 1961 consiguió un puesto como asistente de profesor de filosofía en la Universidad de Heidelberg”.

Ya en los años 80, cuando Habermas obtiene un puesto como profesor de filosofía en la Universidad de Frankfurt, colgó en su oficina un retrato de Adorno, al que llamó “el único genio que he conocido en mi vida”.

Puedes leer el comentario completo al libro en el siguiente enlace https://www.thenation.com/article/a-lion-in-winter/

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