Hassan Sharif, la línea de producción en reversa

El emiratí es uno de los 19 artistas que componen la muestra “Arte Contemporáneo de Asia, Australia y el Pacífico: Obras seleccionadas de la Trienal de Asia Pacífico de QAGOMA”, que se realiza actualmente en el Centro Cultural La Moneda y que permanecerá hasta el 8 de diciembre. Fallecido en 2016, Sharif utilizó productos de baja calidad y producidos en serie para crear ensamblajes que contraponen el orden de la fábrica a la irregularidad de lo artesanal. A continuación compartimos el texto del catálogo correspondiente a su trabajo.

por Ellie Buttrose* I 9 Octubre 2019

Compartir:

Relacionados

Hassan Sharif quiso democratizar el arte. Los primeros trabajos performáticos y conceptuales del artista emiratí de la década de los 80 —como caminar en el desierto (Walking no.2 1983) y lanzar piedras hacia una extensión de tierra (Jumping no.2 1983)— consistieron en acciones que cualquier persona podría realizar en cualquier lugar. La aproximación de Sharif hacia el arte contrastaba fuertemente con la abstracción caligráfica nacionalista que dominaba los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en ese momento. Con el objetivo de ampliar la comprensión del arte por parte de las personas, Sharif escribió artículos para periódicos, tradujo textos conceptuales en inglés al árabe, circuló sus propios manifiestos, co-fundó espacios de arte alternativo y fue mentor de artistas más jóvenes. Como resultado, es celebrado como uno de los fundadores de la escena artística de los Emiratos Árabes Unidos.

La obra de Sharif se puede resumir como una serie de acciones simples y sistemáticas. Para crear Pouches (Bolsitas), de 2016, Sharif rellenó coloridas bolsitas turísticas con cartón, ató una cuerda alrededor de cada bolsa y luego tejió cientos de ellas en una composición abstracta similar a un tapiz. En esta obra, Sharif contrapone el orden de la fábrica a la irregularidad de lo artesanal. La huella de la mano humana se puede ver en la forma en que la cuerda negra se ha enrollado irregularmente alrededor de las bolsitas, mientras las bolsas en sí fueron hechas a máquina, y esto es evidente en la aplicación precisa y pareja de las lentejuelas y los bordados. Estos materiales y acciones cotidianas imbuyen el trabajo con un espíritu digno de Fluxus.

 

Pouches

 

Sharif aplicó a sus obras una lógica que incorporaba una acción metódica —envolver, cortar o anudar— que también estaba abierta al azar. Estaba interesado en los arreglos y yuxtaposiciones aleatorias encontradas en los mercados, en contraste con las exhibiciones ordenadas de los museos y galerías. Sharif compraba sus materiales artísticos del Souk Al-Markazi (Mercado Central) en Sharjah. Creó sus obras como respuesta a un momento en que los productos de bajo costo hechos de mano de obra y materiales baratos en China e India comenzaban a aparecer en Asia occidental, particularmente en las ciudades más grandes como Dubai, donde los bazares se convirtieron en motores importantes del movimiento de productos importados baratos. En los EAU, la mayor parte de este material llegaba a través de Jebel Ali, uno de los puertos comerciales más transitados del mundo que conectan los Estados Unidos con Asia occidental y Asia con África y Europa. En Pouches, Sharif utilizó bolsas de lentejuelas que se venden como souvenirs, importadas de Pakistán, inscritas con “Dubai” para el mercado turístico.

Con sus obras, Sharif puso la línea de producción en reversa. En su estudio convertido en fábrica, él —y posteriormente su pequeño equipo de trabajadores— eliminó el aspecto funcional de los artículos cotidianos. También exploró la ironía del mercado del arte —como un lugar en el que los consumidores buscan objetos inútiles convertidos en obras de arte— tomando readymades producidos industrialmente tejiéndolos para crear obras de arte únicas y artesanales.

Los desperdicios de un consumo vertiginoso —de comprar lo que no necesitas o comprar productos que no duran— fue una preocupación importante para Hassan Sharif. Acumular, ensamblar y atar objetos en masa, entretejerlos y exhibirlos en museos y galerías fue una forma en que el artista llamó la atención hacia lo absurdo del deseo de consumir.

 

*Curadora asociada, International Art, QAGOMA