Noviembre 21, 2016

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El historiador francés dictó en la Universidad Diego Portales una conferencia sobre uno de los temas más candentes de hoy: la inmigración, y los prejuicios que en plena era globalizada parecen propagarse sin control. “Se piensa que los inmigrantes llegan a ocupar los puestos de trabajo o que tienen una mayor tendencia a la criminalidad”, dijo. “Pero lo cierto es que en la mayoría de los casos, la inmigración ha sido positiva para los países”.

por matías hinojosa

El demógrafo e historiador francés Hervé Le Bras presentó el jueves pasado, en el marco de la cátedra Globalización y Democracia de la Universidad Diego Portales, la conferencia “Inmigración y globalización”, donde expuso un análisis histórico de los movimientos migratorios a nivel mundial. “La migración es algo muy antiguo, el hombre desde siempre se ha estado moviendo y ese comportamiento es propio de nuestra especie; hasta es probable pensar que la capacidad de migrar nos ha salvado”, dijo el pensador, quien ha cumplido un importante papel en Francia como crítico del discurso de la derecha, denunciando los conceptos erróneos y muchas veces infundados que se esgrimen en esta discusión.

“Las primeras migraciones fueron hacia lugares poco distantes; hoy día los emigrantes provienen de todas partes del mundo. En la Antigüedad, las migraciones de larga distancia solo eran realizadas por los guerreros y el miedo actual que existe hacia los extranjeros proviene de esa vieja idea”, agregó el autor de Los límites del planeta: mitos de la naturaleza y de la población, que ha tenido como foco de estudio la reflexión en torno a los prejuicios y miedos que guarda la sociedad sobre los extranjeros. “Una de las características inquietantes de la globalización es que siempre el emigrante va a tratar de ir a un país que está mejor, de manera que se tiene la impresión de que quien llega viene de una condición inferior”.

Apoyado por una serie de gráficos y cifras, remarcó las contradicciones que asoman al analizar el presente. “El 18% de los europeos quiere irse de su país; sin embargo, ese mismo porcentaje rechaza la llegada de nuevos inmigrantes. Es algo esquizofrénico. Se quiere abandonar el país pero a la vez se tiene miedo de quien llega. Este es el caso de Europa, pero hay una mala percepción de la migración en casi todos los países. Se podrían exponer las ventajas que trae esto, pero la mayoría de los habitantes suele quedarse con lo negativo. Se piensa que los inmigrantes llegan a ocupar los puestos de trabajo o que tienen una mayor tendencia a la criminalidad. Y a veces solo basta que se sepa por la prensa de uno o dos ejemplos para hacerse una mala imagen. Lo cierto es que en la mayoría de los casos, la inmigración ha sido positiva para los países”.

Por supuesto, también fue consultado sobre la situación de Francia y la inmigración musulmana. “La migración desde oriente próximo a Europa es muy selectiva, se trata solo de los más pobres, quienes son desplazados internamente, de modo que el número de inmigrantes es bajo. Dos millones de personas tienen el permiso de estadía y ese número, comparado con los 440 millones de habitantes que tiene Europa, es muy poco. Hay una exageración en la opinión pública sobre esta amenaza. Por ejemplo, se dice que hay seis millones de musulmanes en Francia. Sin embargo, solo hay 500 mil que practican la religión. ¿Se debe tener miedo a esas 500 mil personas? No, la mayoría son bastante pacíficos”.

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