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La vigésima versión del Festival Internacional de Documentales de Santiago, que parte este lunes, trae la última película del realizador chileno: Como me da la gana II. Es un documental que indaga en la esencia del cine: la imagen y los efectos (recuerdos, sensaciones, ideas) que provoca en el público.

por matías hinojosa

Poco frecuentes son las secuelas en el cine chileno, todavía menos regulares son las segundas partes en el género documental. Como me da la gana II, de Ignacio Agüero, es sin embargo una continuación para nada convencional. Si en 1985, cuando la producción local de cine era escasa y su circulación prácticamente nula, Agüero interrogó a sus colegas de generación sobre cuál era el sentido que tenía filmar en el contexto de una dictadura, en esta nueva versión, realizada 30 años más tarde, el documentalista se interesa por indagar en lo estrictamente cinematográfico. Es más, ¿qué es lo cinematográfico? es la pregunta que le plantea a Pablo Larraín, José Luis Torres Leiva, Marialy Rivas, Cristián Jiménez y Alicia Scherson.

Además de visitar rodajes de películas de estos realizadores, el documental incluye videos caseros del propio Agüero, imágenes recientes de los talleres de cine para niños de la profesora Alicia Vega y fragmentos de sus películas anteriores, tejiendo de este modo una diversidad de materiales y formatos. Como me da la gana II retoma algunas inquietudes ya expresadas por el director en El otro día, donde explicitaba ciertos mecanismos cinematográficos, mostrando en pantalla el proceso de construcción de la misma película. Aquí repite el gesto metacinematográfico y lo vemos a él y a su montajista trabajando en el armado del documental. “Buscamos una forma que la hiciera interesante de hacer hoy día”, cuenta. “Es una película que se sale del puro entorno de los rodajes y lo relaciona con otras cosas”.

Como me da la gana II tuvo su estreno en el Festival de Cine de Marsella, donde fue reconocida como la mejor película de la competencia internacional. En nuestro país se exhibió durante el pasado Festival de Cine de Valdivia y ahora se podrá ver nuevamente en el marco de FIDOCS, que se desarrolla entre el 7 y el 13 de noviembre.

En la primera parte interrumpió los rodajes de directores contemporáneos a usted, pero acá conversó con realizadores de una generación posterior. ¿Qué diferencia nota entre unos y otros?

Bueno, las circunstancias históricas y políticas son distintas. A los directores de hoy les toca trabajar en un medio donde es muy fácil hacer cine, donde es muy posible realizarlo: hay fondos del Estado, hay fondos privados, hay muchas posibilidades de mostrar las películas, de circular en festivales. También hay libertad de trabajo y creación. Por lo tanto, esa es una diferencia marcadamente distinta entre las dos generaciones. Mi generación trabajó dentro de Chile con una completa y total restricción y opresión política. Hoy eso no existe. Sin embargo, vivimos en un sistema político que también es motivo de interrogaciones. Pero yo no me meto en ese análisis.

La interrogante por lo cinematográfico es algo que cruza gran parte de su obra. ¿Ha podido hallar una respuesta a esa pregunta?

No la he podido responder y es una pregunta que tampoco tiene una respuesta definitiva y clara, porque la respuesta está en las películas. Esa interrogante es muy estimulante para mí, porque lo cinematográfico es una cuestión muy amplia, muy grande, llena de posibilidades: qué es lo que está al interior de ese lenguaje que es el cine. Eso opera en mí como un estímulo para trabajar en las próximas películas, es buscar el cine, ir descubriéndolo permanentemente. No hay un propósito de responder la pregunta, sino de trabajar con ella. Y eso ocurrirá en todas las próximas películas que haga.

¿Le parece que la respuesta a esa interrogante es del orden de la imagen y no verbal?

Lo cinematográfico está en la pantalla, está en la imagen, está en las películas. Ahí es donde está operando lo cinematográfico. Ahora, por supuesto que también opera en el espectador. El espectador también está haciendo operaciones cinematográficas, que son asociaciones de imágenes, cruces de ideas, de sensaciones, de recuerdos, de estímulos cerebrales, todo eso está ocurriendo en él y eso es lo cinematográfico también. Por supuesto que se puede intentar verbalizar una respuesta y hay escritos sobre eso. Pero, indudablemente, que está no solamente en la pantalla, sino que también en la mente del espectador.

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