Enero 19, 2017

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Encontrada en 2015 en una feria de antigüedades de Valparaíso, la película de Carlos del Mudo estuvo durante 90 años perdida. Hoy se exhibe en la Cineteca Nacional, como título inaugural de la séptima versión de su festival, luego de un año de trabajos de restauración.

por matías hinojosa

El cine mudo chileno no corrió una buena fortuna; de los 82 títulos que se estrenaron en ese período, menos de un diez por ciento se conserva hoy en día. Incendio, del director Carlos del Mudo, es el cuarto largometraje silente en ser rescatado, sumándose así a los clásicos El húsar de la muerte (1925), de Pedro Sienna; Canta y no llores, corazón, o el precio de una honra (1925), de Juan Pérez Berrocal y El leopardo (1926), de Alfredo Llorente.

Esta película de 1926, filmada en Valparaíso y Viña del Mar, pone en escena una clásica historia de amor narrada bajo los códigos del melodrama, cuyo argumento fue concebido también como un homenaje a los bomberos.

Los rollos de la cinta fueron encontrados en pésimo estado por el coleccionista y restaurador Jaime Córdova en una feria de antigüedades de Valparaíso en 2015. Durante un año se trabajó en ella cuadro a cuadro en los laboratorios de la Cineteca Nacional de Chile, bajo la supervisión del realizador y director de fotografía Pablo Insunza. “La importancia de rescatar cine antiguo, sobre todo del período silente, es que enfrentas a una nueva generación de espectadores con mundos desconocidos y formas de filmar desaparecidas”, opina Insunza.

Pese a que esta nueva copia de la película incluye el grueso del film original, hubo partes que no fueron encontradas y otras que por su nivel de deterioro no pudieron ser usadas. Para resolver el problema de las secuencias faltantes, se incluyeron intertítulos que narran estas acciones y le dan continuidad al relato. Aunque no hay un registro de cuál era la duración original del film, esta versión quedó en 24 minutos.

En noviembre del año pasado Incendio fue proyectada en Valparaíso por primera vez después de 90 años, en el marco del Festival de Cine Recobrado, y hoy día, a las 21 horas, se exhibirá en Santiago como título inaugural del 7° Festival de la Cineteca Nacional.

¿Cómo fue el trabajo de restauración del film?

Es un proceso que se puede resumir en cuatro fases. En una primera etapa la película fue escaneada a un formato digital. Luego, como segundo paso, se trabajó con un software que permite limpiar, reencuadrar, corregir problemas de estabilidad y borrar las rayas que pueden borrarse. Por ejemplo, en esta etapa reemplazamos los fondos de las escenas dañadas ocupando los fondos de las que estaban en buen estado. Eso es un trabajo súper minucioso, que se hace cuadro a cuadro. Después se realizó una corrección de color, tratando de empatar la película lo más posible a lo que fue la original. Y como ultima cosa, se colocaron los intertítulos en las partes que faltaban.

¿Por qué se conservan tan pocas películas del período silente en Chile?

A esas obras no se les dio el valor que tenían. En ese entonces no había una cineteca, ni un consejo de la cultura. No existía el ente, ni tampoco la preocupación por preservar esas películas. Si en la actualidad no tuviéramos una cineteca nacional, con una bóveda aclimatada que permite conservar estos trabajos, tampoco tendríamos donde guardar esos materiales. Una película son varios rollos, que pesan mucho y ocupan un espacio importante, entonces por esta razón fueron desechándose, tal como se haría hoy día si no hubiera nadie que se preocupara por su conservación.

 

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