Judith Butler: “Las disciplinas académicas más innovadoras comienzan como conocimiento inaceptable”

por Revista Santiago I 5 Abril 2019

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La autora de El género en disputa inauguró ayer el año académico de la Universidad de Chile. Se trataba de una visita sumamente esperada, cuyos cupos de ingreso se acabaron rápidamente. En la conferencia titulada “Critique, Dissent, and the Future of the Humanities”, la filósofa reflexionó sobre la importancia de imaginar el futuro y no aceptar las circunstancias dadas, la relevancia de las humanidades y cómo estas nos ayudan a comprender el mundo. También se refirió al sitio que ocupan los estudios de género dentro del mundo académico y las críticas que han despertado estos planteamientos, tanto en la universidad como en la vida pública. A continuación compartimos algunos de sus pensamientos expuestos ayer en el auditorio de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile:

“La visión crítica cuestiona las normas y convenciones que han regido cómo pensamos y creemos, qué puede ser publicado y qué se puede comunicar, así que las disciplinas académicas más innovadoras comienzan como conocimiento inaceptable, conocimiento en la periferia, conocimiento degradado y rechazado”.

El futuro

“¿Cómo imaginamos el futuro? ¿Podemos siquiera imaginar el futuro? ¿O el futuro se ha convertido en el nombre de lo que no se puede imaginar? Hay, por ejemplo, algo de inimaginable en cualquier futuro posible del que podamos hablar. Si eso es verdad, entonces parece ser precisamente porque el futuro no se puede predecir. El futuro es siempre hasta cierto grado impredecible, pero cuando esa impredecibilidad desaparece, no hay futuro. Por lo tanto, en ciertas condiciones de cambio climático, aumento del militarismo, destrucción de las selvas tropicales, intensificación de la pobreza y violencia contra los migrantes, mujeres, trans, podríamos concluir de que no hay futuro o que el futuro parece ser simplemente una reproducción de la violencia y la desigualdad, pero si concluimos de esa manera, hemos renunciado al futuro”.

Las humanidades y las artes

“Cuando imaginamos las humanidades también estamos considerando formas de imaginación: literarias, visuales, digitales, de archivo, que constituyen el medio y la obra de las humanidades. Y si hablamos de imaginar, entonces no podemos separar las humanidades de las artes, porque están unidas, ya sea que pensemos en las artes de la escritura, en la forma del ensayo o en el modo de comunicación del pensamiento propiamente tal: la forma no es externa al pensamiento, el pensamiento exige una forma. A lo mejor estamos pensando las humanidades y las artes como dominios autónomos, como nada más que un campo establecido, con ubicaciones institucionales dentro de la universidad. Sí, pensamos de esa manera, en un tiempo en que los programas de lengua y literatura están mal financiados, a veces incluso cerrados, sin tener ninguna consideración por los costos intelectuales”.

Hoy día se llevará a cabo otro encuentro con el público, a las 18 horas, en el que Butler conversará con la crítica Nelly Richard. Para aquellos que no alcanzaron a inscribirse en esta actividad, podrán seguir su transmisión vía streaming en http://tv.uchile.cl.

La basura que vuelve a habitar los salones de la academia

“Hay muchos argumentos en contra de las humanidades: son consideradas un lujo, inútiles o la propiedad de elites intelectuales. Pero esos puntos de vista no entienden cómo funcionan las historias para darnos un sentido de cómo las acciones se vinculan con las consecuencias, cómo los poemas funcionan para desarmar los conceptos habituales que traemos a nuestro mundo cotidiano, cómo las imágenes funcionan para registrar una realidad al nivel de los sentidos. No podemos aprehender nuestro mundo sin las humanidades. Y las humanidades, incluyendo la filosofía, la literatura y aun la religión, son a la vez departamentos o compartimentos dentro de la universidad y, en ese sentido, están encerrados en el espacio y, sin embargo, desafían los recintos en los que están contenidos. Siempre exceden a todo lo que las contenga: un mundo literario trabaja dentro de las normas de la profesión literaria y, sin embargo, en un momento dado, esas normas entran en crisis, estas voces marginales se excluyen y entonces la visión se vuelve crítica. ¿Qué se entiende por crítico? La visión crítica cuestiona las normas y convenciones que han regido cómo pensamos y creemos, qué puede ser publicado y qué se puede comunicar, así que las disciplinas académicas más innovadoras comienzan como conocimiento inaceptable, conocimiento en la periferia, conocimiento degradado y rechazado: la basura, por así decirlo, que vuelve a habitar los salones de la academia: estudios feministas, estudios queer y trans, estudios descoloniales, epistemología indígena, reflexiones poscoloniales, estudios negros”.

“La campaña contra los estudios de género en América Latina, Europa, Asia Oriental y África es una campaña organizada, que cuenta con el apoyo de católicos, evangélicos o pentecostales”.

Contra los estudios de género

“La campaña contra los estudios de género en América Latina, Europa, Asia Oriental y África es una campaña organizada, que cuenta con el apoyo de católicos, evangélicos o pentecostales. Las protestas en toda América Latina se oponen a lo que se llama la ‘ideología diabólica del género’ (…). Estos grupos contra el género quieren defender la familia tradicional, negar los derechos a la tecnología reproductiva a las mujeres fuera del matrimonio, revertir la legalización de matrimonios homosexuales –donde ha ocurrido– y defender ideas específicas y tradicionales de masculinidad y feminidad. Este movimiento busca limitar el conocimiento a través de la censura, intentando revertir los logros que las feministas y los activistas LGBTQ han logrado en las últimas décadas. Aquellos de nosotros que somos teóricos del género hemos sido acusados de poner en peligro la familia, al cuestionar la noción de los roles sociales que podrían derivarse del sexo biológico. Por supuesto, esta afirmación no niega las diferencias entre los sexos, sino que cuestiona ideas como ‘la naturaleza de las mujeres es que realicen labores domésticas y la de los hombres actuar en la vida pública’. Mis colegas médicos van a estar de acuerdo en que no hay nada en el sexo biológico que implique roles sociales en ese tipo de forma tan determinística”.

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