Roberto Fernández Retamar, un recuerdo

Poeta, ensayista y presidente hasta el día de su muerte –el sábado pasado– de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar fue un personaje central de la cultura latinoamericana desde los años 60, cuando gran parte de los intelectuales de izquierda adherían a la Revolución Cubana. Por lo mismo, tuvo amigos y enemigos (Neruda entre estos últimos). Aquí, una valoración a su trabajo como pensador del mundo periférico y la descolonización de la cultura en nuestro continente.

por Ana Pizarro I 23 Julio 2019

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Roberto Fernández Retamar, el escritor cubano que acaba de fallecer, perteneció a un grupo de pensadores sobre América Latina que, entre fines de los años 60 y los 90 abrieron nuevos caminos al estudio de los textos literarios: Ángel Rama, Antonio Candido y Antonio Cornejo Polar, entre otros. Más aún, su pensamiento inicia décadas de importantes cambios en la esfera de la reflexión del mundo periférico y se enmarca en los procesos de descolonización en Asia, así como el mundo árabe y subsahariano en África.

Tuvo amigos y enemigos, entre estos últimos Neruda. Aquello fue parte de lo que se ha conocido como “guerrillas literarias” y que ilustran, más que a la literatura misma, las egolatrías intelectuales. Tenía una creatividad que desarrolló en una importante producción poética –con títulos como Circunstancia de poesía (1971-1974) o Juana y otros poemas personales (1975-1979), o más recientemente Aquí (1991-1999)– y que proyectaba en la vida.

Ensayista de primera línea, posee un texto clásico para quien estudia el imaginario de América Latina, titulado Calibán, que incluye las propuestas de la crítica poscolonial en nuestro medio, similar a lo que desarrollarían en otros ámbitos Edward Said o el narrador Amin Maalouf. Está en el fondo de ellas la reflexión de Fanon sobre el racismo y la cultura nacional. Su escritura se enmarca también en la importante emergencia de un pensamiento caribeño, con escritores como Eduard Glissant, René Depestre o Derek Walcott. En el centro se situaba la identidad de las culturas colonizadas, el modo de observarlas, construirlas y cómo leer el proceso de entre-culturas.

A partir de sus propuestas, surgen grupos de crítica poscolonial en América Latina. Pero no es solo un hombre de ideas; su labor concreta fue desarrollada en la dirección de la Revista Casa de las Américas,  referencia ineludible al estudiar la cultura del continente desde los años 60. Asumió también la presidencia de la Casa, institución que se fundó con la instalación de la Revolución Cubana. Se trata de una institución que articuló el registro de una cultura múltiple y diseminada por el continente a través de su revista, sus reuniones temáticas, sus premios, su participación en la vida cultural de América Latina. Fue siempre el propósito de Fernández Retamar, que logró una vinculación internacional y la consignación de una larga memoria histórica a través de sus publicaciones.

Con Fernández Retamar se cierra un ciclo, el de los maestros del pensamiento, que es central en la consideración descolonizadora de nuestra cultura.