Mayo 4, 2017

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El autor de Alex y Nos vemos allá arriba se presentó ayer en el auditorio de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales, como parte de la Cátedra Bolaño, donde abordó, entre otros asuntos, sus impresiones sobre la novela popular y la situación política de Francia. A continuación compartimos algunos de sus dichos más destacados.

 

La máquina de descifrar el mundo

“Tengo la impresión de que la literatura es un lugar central dentro de una mezcla de disciplinas: es un pasaje entre las ciencias humanas y los lectores. Como la definición que daba Aragon: la literatura es una máquina para descifrar el mundo. En el fondo, esa máquina de descifrar el mundo se nutre de las ciencias humanas, como nosotros mismos estamos alimentados por la historia, la sociología, la antropología, etc. Si no tuviera miedo de afirmarlo, diría que la literatura es la síntesis del conjunto de estas ciencias”.

La novela negra posmoderna

“Me temo que está anticuada esa definición de la novela negra como la última expresión de la novela política. Esa perspectiva corresponde a un momento, lo que se llama el momento Manchette de nuestra literatura, que fue considerable e importante. Es una definición que se remonta a los años 60, donde la novela negra se apoderó del mundo político y social. Hoy día aún tenemos escritores que son fieles a esa tradición; yo mismo tengo una novela que se llama Recursos inhumanos que se sitúa precisamente en ella. Pero esa tradición no es tan mayoritaria como lo fue. La posmodernidad y el fin de los grandes relatos llevaron a la literatura a abandonar el mainstream de la novela política. Pese a seguir siendo eso, ya no pesan en ella las ideologías”.

Por una nueva literatura popular

“En la novela popular el autor se dirige a un lector unívoco, a un estereotipo y se hace una literatura en función de la representación que se tiene de él. Por lo tanto, se le presuponen gustos y hábitos. Yo abogo por otra literatura popular, donde la concepción que se tiene del lector no es unívoca. Es decir, que el público no está reducido a un simple eslogan. Mi apuesta es que el relato esté abierto a todo el público, pero que permita distintos niveles de penetración, donde un lector, por ejemplo, pueda hacer una lectura de primer grado, cuyo fin únicamente sea saber cómo va a terminar la historia, mientras que otro, más sensible a esa perspectiva, pueda enfocarse en el trasfondo social”.

Elecciones presidenciales

“El terreno de la cultura fue desertado, porque el ascenso de la extrema derecha en Francia, antes que político, es un drama cultural. Que el 40% de mis compatriotas puedan ser convencidos por razones primarias, por argumentos extremadamente rudimentarios, muestra que hay una incapacidad de espíritu crítico. Nos encontramos en una situación en el límite de lo trágico: el país de la revolución y los derechos humanos está amenazado por el fascismo. Después de haber tenido durante cinco años un presidente inculto y mediocre, tendremos que votar por un producto numérico, una suerte de tele evangélico exaltado, que es un diccionario de los lugares comunes del liberalismo. Es decir, que tenemos que elegir entre dos opciones extremadamente rechazables, pero donde indudablemente una es mucho más peligrosa que la otra”.

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