Marzo 22, 2019

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Santiago de Chile, 21 de marzo de 2019.
Carta abierta al señor Presidente de la República
Exmo. Señor Sebastián Piñera y Señora Cecilia Morel
Presidencia de la República de Chile
De mi consideración:

He recibido su invitación a participar en un almuerzo en La Moneda con ocasión de la visita del Presidente de Brasil Señor Jair Bolsonaro.

Brasil es un país que he aprendido a admirar profundamente en su historia, su gente, su diversidad social, étnica, cultural a lo largo de treinta años de trabajo como investigadora en diversos estratos de su población, a lo largo y ancho del territorio. Tengo premios internacionales en relación a ello.

Digo esto para explicarles mi negativa a participar del almuerzo en honor al Presidente Bolsonaro al que me invitan.

No voy a referirme a las desafortunadas y ya divulgadas expresiones del Presidente Bolsonaro relativas a la mujer, sus discriminadoras frases respecto de otros géneros y etnias que no respondan a su concepción de superioridad del sujeto hombre (macho), blanco, heterosexual y occidental. Responden a una pérdida de privilegios, a la amenaza que se percibe en el empoderamiento logrado por estos sectores en las últimas décadas, como bien lo ha señalado la analista brasileña Eliane Brum. Tampoco a sus afirmaciones sobre la tortura y la muerte, que de tan graves caen en la caricatura.

Los últimos veinte años los he dedicado a la Amazonía, esa tierra paradisíaca que vio Euclides da Cunha, en donde el ser humano es “un intruso impertinente”. Como es sabido más allá de su riqueza cultural, se trata de un lugar de yacimientos minerales enormes. De uno de los mayores reservorios de biodiversidad del planeta, fundamental para su equilibrio climático, que, de acuerdo a un estudio reciente de la Universidad de Leeds, desde 1980 ha absorbido aproximadamente 430 millones de toneladas de carbono por año, es decir, cuatro veces las emisiones del Reino Unido. En medio del aumento del calentamiento global, el Presidente Bolsonaro apunta al retiro de su país del tratado de París y se suspende la Cumbre del Clima (COP25) con sede en Brasil, que dice relación con esto, lo que significa negar su importancia.

Sus proyectos empresariales en relación a la Amazonía no encierran menos peligro. Su intención es desarrollar la Amazonía “improductiva” y “desértica” a través de megaproyectos como el llamado Barón de Rio Branco en el río Trombetas. Construcción de represas y carreteras que favorecen a los cultivadores de soya, sus apoyos electorales. No existen para él las comunidades indígenas ni quilombolas que a través de decenas de años de lucha y cientos de años en el lugar han logrado demarcar sus tierras. Ya no hay protección. La institución demarcadora ahora es el Ministerio de Agricultura. El lobo cuida las ovejas. Las tierras públicas pasan a manos privadas y se abre la Amazonía a la explotación de soya, ganado y minerales. Estas decisiones ya tienen antecedentes en ese país: comienza la destrucción de la selva y el curso de los ríos, con sus consecuencias, la entrada de los taladores ilegales, la minería ilícita, la ganadería destructora, como lo fue en Acre con la desaparición de los castañales, los robos de madera con camiones sin patente por la selva y los troncos flotando sobre los ríos. El paraíso se vuelve infierno, y ese infierno nos incorpora a todos.

No voy a extenderme, señor Presidente. Solamente quiero explicar por qué no asistiré a la invitación al almuerzo del día sábado 23 de marzo de 2019, en La Moneda, en honor al Presidente Bolsonaro, al que tan gentilmente ustedes me invitaron.

Le saluda atentamente

Ana Pizarro

Doctora de la Universidad de París
Ex-Académica de la Universidad de Santiago de Chile

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