Septiembre 5, 2018

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El nuevo libro del autor de Memorias prematuras, Nicanor Parra, rey y mendigo, es un repaso por la vida del antipoeta cuyo eje es la amistad que se estableció entre ambos escritores. Este martes, durante el lanzamiento de la obra, Raúl Zurita opinó que se trataba del libro “más ambicioso y universal” de Gumucio hasta la fecha.

por matías hinojosa

Este martes al atardecer, frente a un auditorio absolutamente repleto, se realizó en la Biblioteca de la Universidad Diego Portales el lanzamiento de Nicanor Parra, rey y mendigo, el nuevo libro de Rafael Gumucio, en el que el autor de Memorias prematuras repasa la vida del antipoeta, usando como eje la relación de amistad que tuvo con el escritor.

Carlos Peña, Adriana Valdés y Raúl Zurita, acompañados por el propio Gumucio, fueron los encargados de presentar la obra. “Al revés de lo que suelen ser las biografías, que disfrazan sus incertidumbres con abundantes fuentes, este libro echa mano al recuerdo de los encuentros con Nicanor Parra, para desde ellos, y a partir de algún detalle que asoma por aquí y por allá, retroceder a los días felices, a Río Cautín, Lautaro, Villa Alegre, al año 1927”, comenzó diciendo Carlos Peña. “No se trata pues en este libro solo de Nicanor Parra y de su trayectoria vital de dimensiones casi bíblicas, sino que se trata de Nicanor Parra visto al trasluz de una amistad con Rafael Gumucio”, agregó.

Esa amistad inspiradora del relato tiene para Peña una naturaleza muy particular: “Rafael Gumucio aparece en estas páginas intrigado por la figura de Nicanor Parra e interpelado por ella, como si creyera que Parra oculta el secreto de la escritura y de la vocación de escribir, ese secreto que si lo atrapara, cree Gumucio, le permitiría no comprender a Parra sino más bien comprenderse a sí mismo”.

Las intervenciones de los tres presentadores coincidieron en tratar las complejidades que encierra el género biográfico, abriendo un diálogo que no solo giró en torno a la figura de Nicanor Parra y la poesía, sino también alrededor de los avatares en los que se sume el escritor que intenta dar cuenta de una vida.

Las intervenciones de los tres presentadores coincidieron en tratar las complejidades que encierra el género biográfico, abriendo un diálogo que no solo giró en torno a la figura de Nicanor Parra y la poesía, sino también alrededor de los avatares en los que se sume el escritor que intenta dar cuenta de una vida. “No es posible abrazar la realidad real” mediante la biografía y la memoria, opinó el rector de la Universidad Diego Portales. “Ambas son escrituras de ficción, escrituras que se despliegan al compás de la imaginación”.

Raúl Zurita, para quien este libro es “el más ambicioso y universal” de Gumucio hasta la fecha, desarrolló una idea similar, diciendo que “aunque, como ‘Funes el memorioso’, registrásemos instante por instante todos los acontecimientos de una vida, incluyendo sus visiones, sus despropósitos, cada uno de sus sueños y pesadillas, una de las condiciones más duras que deben enfrentar quienes escriben es la constatación de una vía central que no está en la vida ni en las palabras sino en el infranqueable intersticio que separa a las palabras de la vida”. El autor de Anteparaíso, de hecho, centró su reflexión en este punto: la distancia que hay entre la vida y las palabras que intentan representarla. “Por eso no hay nada más lejano, ontológica, física y materialmente de una vida, que el relato de esa vida”, apuntó.

Por su parte, Gumucio coincidió con las apreciaciones de los presentadores, incluso él mismo en el libro evidencia este carácter artificioso de su retrato. “También siento que la biografía es imposible e improbable”, dijo, “y es verdad que esto no es una biografía: yo siempre lo pensé como una novela, también como un reportaje, una mezcla de las dos cosas, y también como un ejercicio de memoria”.

Adriana Valdés destacó los capítulos que el escritor dedica a la relación entre Nicanor y Violeta. “Yo creo que acierta en los capítulos en los que la biografía de Nicanor se sobrepone y se junta con la de su hermana Violeta”, expresó. “Rafael dice que no hay Nicanor sin Violeta, como tampoco Violeta sin Nicanor”.

También alabó la capacidad del autor para representar fidedignamente la experiencia que era enfrentarse a una figura portentosa como la de Parra. “Parra fue un genio por su capacidad permanente de descolocar”, dijo la ensayista. “A mí me conquistaron las primeras páginas de la biografía porque Rafa Gumucio capta perfectamente esa sensación de falta de piso que generaban las conversaciones con él. Era un interlocutor que cambiaba permanentemente el lugar desde el cual estaba hablando, que afirmaba algo no porque lo creyera sino porque quería ver cómo reaccionaba el otro, para luego hacer otro salto y reírse desde otro lugar distinto, dejando al interlocutor, en forma suave o no tan suave, sumido en algún tipo de ridículo”.

Durante la última parte de la presentación, Gumucio también se refirió a estos encuentros. ”Ir donde Nicanor fue siempre un ejercicio de humildad tremendo: era agacharse frente a su ego, frente a su genio. A veces a uno se le ocurrían chistes más divertidos que los de él, pero los suyos venían con el contexto de la leyenda”. A su vez, dedicó algunas palabras a lo que hubiese pensado Nicanor de su obra: “Es el tipo de libro que él hubiese detestado. Nicanor no creía en la prosa, no creía en la Historia, no creía en la continuidad y, sin embargo, creo que era algo que deseaba. Seguramente su corazón inglés hubiese estado muy contento con este libro, perteneciente a ese género tan británico que es la biografía”.

 

Nicanor Parra, rey y mendigo, Rafael Gumucio, Ediciones UDP, 2018, 492 páginas, $17.000.

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