By

El próximo 23 de marzo se estrena en Chile la tercera parte de La batalla futura, un ambicioso proyecto biográfico que busca reconstruir la vida de Roberto Bolaño siguiendo la ruta de los lugares donde residió. Poniendo el foco en su relación con Chile, esta nueva entrega aborda su infancia y las polémicas que protagonizó durante sus últimas visitas al país a fines de los 90.

por matías hinojosa

Como “un juego de sombras” describe Ricardo House su relación con Roberto Bolaño. Pese a que nunca se conocieron personalmente, sus biografías se cruzan en más de un punto. Ambos llegaron a México siendo jóvenes y pulularon por los mismos ambientes. Actualmente el documentalista vive en Barcelona y hasta hoy sigue encontrando sincronías entre su itinerancia y los pasos del escritor. Fueron incluso estas pistas las que lo aproximaron por primera vez a Bolaño. “Él salía a cada rato en las conversaciones de los chilenos exiliados en México. Eso despertó mi interés y lo comencé a investigar. El primero de sus libros que cayó en mis manos fue Estrella distante y desde ahí ya no me detuve más”, cuenta el realizador al teléfono desde Barcelona.

La fascinación que ejerció la obra de Bolaño lo ha mantenido tras su estela los últimos 10 años. Ha viajado por España, México y Chile, conversado con familiares, amigos y seguidores. Todo el material acumulado constituye uno de los esfuerzos biográficos más ambiciosos realizados hasta la fecha en torno al autor. El resultado de su investigación es la trilogía documental La batalla futura, cuya tercera parte llega a salas comerciales el próximo 23 de marzo.

Mientras que las dos primeras entregas de la serie abordaban los años de Bolaño en México y en Cataluña respectivamente, esta nueva película pone el foco en su relación con Chile. Sin embargo, House ha tomado distancia de la idea de trilogía y ve su trabajo ahora como un largo proceso de decantación. “No diría que esta es una tercera parte, sino una síntesis. Las dos primeras fueron ensayos, como para sacarle punta al lápiz. Se trató más bien de bosquejos para este documental”. Por esta razón, pese a las diferencias formales entre las tres películas, se repiten entrevistados y testimonios.

Jorge Herralde, Ignacio Echevarría, Rodrigo Fresán y Álvaro Bisama, además de familiares y amigos de infancia, conforman en esta tercera parte el entramado de voces que intentan perfilar al autor de 2666. A lo largo de la película vemos fotografías familiares inéditas y conocemos su fascinación infantil por coleccionar láminas de futbolistas y juegos de guerra, entusiasmo que luego usaría como material en algunas de sus obras; además de su particular sentido del humor.

En este momento Ricardo House prepara Roberto Bolaño: el espejo negro, documental que tratará la figura del autor desde la óptica de sus traductores, abordando también su intensa relación epistolar con Waldo Rojas, a quien nunca conoció personalmente sino que solo a través de cartas. “Estaremos mostrando La batalla futura III en el próximo Festival de Guadalajara y aprovecharemos la ocasión para presentar este nuevo proyecto con la intención de recaudar fondos”, cuenta House.

Llevas una década trabajando en torno a la figura de Roberto Bolaño, ¿qué aspectos de su vida hicieron que te volcaras con tanta intensidad a este proyecto?

Evidentemente hay una admiración de mi parte. Lo veo como a un miembro de mi generación. Bolaño nació el 53 y yo el 52; él se fue a México y yo también pasé por ahí. Bolaño visitaba las tertulias a las que iba mi padre, que era poeta, en los edificios Condesa, donde se juntaban algunos escritores que habían llegado exiliados y que ya habían escrito sus primeros libros. Allá iba Bolaño con Bruno Montané y algún otro miembro de los infrarrealistas. Investigando su biografía me encontré con un mundo que era coincidente con mi propia vida: la gente, los lugares, los barrios. Eso me fascinó, me sentí muy tocado y, por qué no decirlo, emocionado.

¿Cómo impacta Chile en su literatura?

Toda la literatura de Bolaño está atravesada por Chile, pese a que él vive allá solo hasta los 15 años. Estuvo 10 años en México y 25 en Cataluña, pero muchos de los personajes de sus libros son chilenos y siempre el país está presente de muchas maneras, incluso en su vida. Por ejemplo, estaba muy al tanto de lo qué pasaba allá en el ámbito literario. Leía todo lo que se publicaba en Chile. Incluso durante sus últimos años, estuvo pensando en irse a vivir para allá. El país siempre estuvo ahí, como una sombra, como un referente muy importante.

El documental trata en profundidad sus dos últimos viajes a Chile, en 1998 y 1999. ¿Cómo describirías la imagen pública de Bolaño?

Conociendo la cultura chilena, Bolaño se blindó cuando comenzó a ser reconocido. Siempre fue muy contestatario, muy provocador, y dio muestras de eso con el movimiento infrarrealista, que eran el terror de la cultura oficial en México. Esta fue la actitud que tuvo durante su vida y que luego volcó a la literatura. Como dice Ignacio Echevarría en el documental, Bolaño se siente fuerte en la defensa o en el ataque. Él era un gran polemista y era terrible, podía hacer pedazos a su adversario con toda tranquilidad. Manejaba muy bien la ironía, pero sobre todo era poseedor de un gran conocimiento. Como había leído tanto, era bien difícil que lo pudieran pillar.

 

About the Author

 

Leave a Reply