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El martes, en el marco de las Jornadas Donosianas, se reunieron los escritores Álvaro Bisama, Alejandro Zambra, María José Viera-Gallo y Simón Soto a compartir sus lecturas sobre José Donoso.

“Uno lo leía primero en el colegio y se topaba con una colección de monstruos”, afirmó Bisama. “Siempre me pareció interesante esa paradoja, que en el centro del canon escolar, de lo que pensamos que es la tradición y la literatura chilena, estaba un novelista atroz”.

“A fines de los 80, cuando leías a Donoso, la gente te decía ‘estás leyendo a un autor burgués’”, dijo Viera-Gallo. “Puede ser que haya sido un autor perteneciente a cierta clase social, pero lo que hace es desmantelar a esa clase y no solo muestra a la aristocracia, sino que también a los peones, al proletario. A mí siempre me sorprendió la generosidad y sensibilidad que tiene para describir a las nanas”.

Sobre su permanente interés por retratar el Chile popular, Bisama acotó: “Hay casi una fantasía fetichista con las clases bajas, una fantasía de pertenecer a algo a lo cual no podía”.

Alejandro Zambra, por su parte, destacó su destreza para construir personajes convincentes y profundos. “Desde el punto de vista de la escritura, es muy fácil representar a una clase social. Hacer que un personaje sea visto como un aristócrata es muy fácil, digo, es muy fácil hacerlo mal. Y Donoso nunca lo hizo mal, nada de lo que leí me hizo sentir que estaba ante personajes esterotipados. A pesar de que los podemos clasificar socialmente, y a pesar de que está representada la sociedad en todos sus niveles, los personajes son siempre complejos”.

En el coloquio también se discutió sobre sus diarios, los cuales acaban de ser lanzados por Ediciones UDP, con el título Diarios tempranos. Donoso in Progress: 1950-1965, volumen que reúne sus primeros registros personales. “Siento que los diarios de Donoso están escritos pensando en la posteridad”, opinó Simón Soto. “En cada entrada veo el anhelo de que se lean como se leen ahora, en un libraco gigante y editado como quedó”.

Asimismo, se comentó la desdichada relación con su hija, Pilar Donoso, quien desclasificó fragmentos de sus diarios en Correr el tupido velo, donde quedaba al descubierto su homosexualidad y su difícil convivencia doméstica. “Donoso decía cosas horrendas sobre su hija, pensaba que le robaba, por ejemplo. Esa libertad, esa honestidad, la permiten los diarios. Es la diferencia que tienen con la autobiografía. Esta es absolutamente intencional y en el diario, en cambio, es imposible teorizar. Allí todo se puede decir, porque todo se puede pensar, porque todo el día pensamos y decimos cosas que no nos representan”, expresó el autor de Formas de volver a casa, quien además se refirió a los dichos de Bolaño sobre Donoso. “Yo nunca le compré mucho a Bolaño la diatriba contra Donoso, que en todo caso era múltiple, porque sí le reconocía cosas y sí lo leía. Criticaba más bien a su descendencia. Pero no le compraba mucho porque lo había leído y es mucho más fácil hablar mal de alguien cuando uno no lo ha hecho”.

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Ayer, en tanto, la actriz Delfina Guzmán conversó con Rafael Gumucio sobre su larga amistad con el autor. Recordó de manera especial sus largas conversaciones: “Hablábamos horas y horas, sin propósito, sin tiempo, divagando juntos. Una conversación podía partir, por ejemplo: ‘Pepe, fíjate que me siento sola’ y él decía ‘no te hagas la guagua, todo el mundo está solo’. Hablábamos temas importantes, pero después, muy rápidamente, podíamos pasar a hablar del color celeste”.

Ambos se conocieron antes de cumplir los 20 años y trabajaron en el teatro Ictus. “Los escritores, una de las cosas que más les admiro, es que tienen una secuencialidad, una línea, el hecho de relatar da un cierto modo de hablar y de dirigir los pensamientos”, agregó Guzmán. “En cambio, los actores no. Nosotros vivimos de estímulos, de manera que somos muy dispersos. Y mi dispersión la pude concertar muy bien con Pepe. Teníamos la libertad de expresarnos cada uno desde sus propias formas”.

Relató además el día en que Donoso más se enojó con ella. Ocurrió tras el lanzamiento de Cuatro para Delfina, libro que el escritor dedicó a la actriz y que le hizo llegar apenas recibió las primeras copias que llegaron de España. Ella, sorprendida, no supo cómo responder. “Nadie me había dedicado un libro y menos un gran escritor”. Donoso no soportó el silencio de su amiga y le expresó su molestia en un almuerzo. “Me miraba con una cara de odio que no te la explico y me dijo ‘muy lindo lo que hiciste’. Yo le contesté: ‘es la reacción de una ignorante, eso es todo’. Estuvo callado durante todo el almuerzo. Y cuando salía la Pilar a buscar alguna cosa a la cocina, me decía ‘no te la voy a perdonar en la vida, esto no me lo había hecho nadie’. Tantas cosas que una hace de imbécil. Que te dediquen un libro era algo completamente desconocido para mí”.

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