
por Emily Dickinson I 25 Marzo 2026
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Sentí un Funeral, en mi Cerebro,
Los deudos iban y venían
Caminando — caminando — hasta que me pareció
Que el Sentido se revelaba —
Cuando todos estuvieron sentados,
Una Ceremonia, como un Tambor —
Se mantuvo golpeando — golpeando — hasta que pensé
Que mi Mente se entumecía —
Entonces los oí levantar una Caja
Que chirrió atravesando mi Alma
Con esas mismas Botas de Plomo, otra vez,
Entonces el Espacio — empezó a repicar,
Como si todos los Cielos fueran una Campana,
Y el Ser, nada más que una Oreja
Y yo, y el Silencio, alguna extraña Raza
Hundida, solitaria, aquí —
Y luego una Tabla en la Razón, se quebró,
Y caí, y caí —
Golpeé un Mundo en cada salto
Y — entonces — terminé comprendiendo
(1861)
465
Escuché el zumbido de una Mosca — al morir —
La Quietud en el Aposento
Era como la Calma del Aire —
Entre los Embates de la Tormenta —
El contorno de los Ojos — estaba seco —
Y los Alientos firmemente contenidos
Para la última Arremetida — cuando el Rey
Se presentara — en la Cripta —
Firmé el Testamento — de mis recuerdos
Qué parte de mí
Podría donar — y fue entonces
Cuando una Mosca se interpuso —
Con Azul — incierto tambaleante Zumbido —
Entre la luz — y yo —
Y entonces las Ventanas se rompieron — y después
No pude ver para ver —
(1862)
540
Tomé mi Poder en mi Mano —
Y me fui contra el Mundo —
No era tanto como el que David — tenía —
Pero — fui doblemente osada —
Apunté mi Piedrita — pero Yo misma
Fue todo lo que cayó —
¿Fue Goliat — demasiado grande —
O fui yo misma — demasiado pequeña?
(1862)
668
“Naturaleza” es lo que vemos —
La Colina — la Tarde —
Ardilla — Eclipse — el Abejorro —
No — Naturaleza es Cielo —
Naturaleza es lo que escuchamos —
El Mirlo — el Mar —
Trueno — el Grillo —
No — Naturaleza es Armonía —
Naturaleza es lo que sabemos —
Mas no tenemos arte para decirlo —
Tan impotente es Nuestra Sabiduría
Frente a su Simplicidad.
(1863)
1.129
Di toda la Verdad, pero dila de soslayo —
El Éxito vive en Círculo
Demasiado brillante para nuestro enfermizo Deleite
La magnificencia de la Verdad sorprende
Como el Relámpago a los Niños aliviados
Por una amable explicación
La Verdad debe deslumbrar gradualmente
O todos los hombres enceguecerán —
(1868)
1.263
No hay Fragata como un Libro
Para llevarnos a Tierras lejanas,
Ni Corceles como una Página
De Poesía saltarina —
Esta Travesía pueden hacerla los más pobres
Sin exigencia de Peaje —
Qué austero es el Carruaje
que lleva el Alma humana.
(1873)
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Emily Dickinson (1830-1886) es una de las poetas fundamentales de la literatura mundial. Su obra —de un estilo y una profundidad excepcionales— permaneció casi inédita hasta su muerte y no fue reconocida sino hasta la segunda mitad del siglo XX. Estos poemas pertenecen a La verdad de soslayo.

La verdad de soslayo, Emily Dickinson, traducción de Eliana Ortega y Soledad Fariña, Ediciones UDP, 2025, 180 páginas, $16.000.