Una tradición todavía invisible

por Samuel Salgado Tello I 24 Abril 2026

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Entre 1938 y 2018, el Foto Cine Club de Chile (FCCCh) encarna la tradición visual más influyente para la práctica aficionada de la fotografía en Chile. A pesar de este relevante lugar, todo este trabajo sigue prácticamente ausente de las curadurías contemporáneas de fotografía, investigaciones sobre artes visuales y, aunque existen buenos ejemplos de publicaciones realizadas de forma independiente y por la Biblioteca Nacional de Chile, falta aún por presentar editorialmente a las y los autores amateurs del país.

En el archivo del FCCCh, custodiado por Cenfoto-UDP, se conservan obras de fotógrafas y fotógrafos que, siguiendo el modelo de formación del Club, pasaron de aficionados a profesionales y los más constantes a maestros y artistas, a través de la lógica de concursos y salones. Esta formación y trayectoria vital dio forma a un acervo fotográfico donde podemos conocer pruebas, ensayos y obras artísticas, con todos los reconocimientos que los certámenes de clubes otorgaban a los fotógrafos diletantes. Es un conjunto didáctico, sistemático, cromático y monocromático sobre el quehacer amateur. Es un corpus, también, orgánico sobre 80 años de las más diversas ideas estéticas que fueron practicándose en los talleres y salones del Club. Este empeño, sin embargo, se encontró con una incipiente crítica especializada de fotografía, que minimizó el trabajo del clubismo en Chile.

Presentamos el trabajo de Rafael Alaluf Palombo (Córdoba, Argentina, 1924) y de Manuel Arturo “Tito Vásquez” Pedemonte (Santiago, 1918-2001). El primero, aficionado con categoría de excelencia; el segundo, fotógrafo profesional con categoría de maestro. Ambos se inscriben tempranamente en el FCCCh, participando en sus salones anuales y exposiciones, donde obtuvieron numerosos reconocimientos. Su práctica marcó generaciones de clubistas en Chile y lograron trabajar junto a Enrique Alfonso, Bob Borowicz, Arturo Bórquez, Roberto Thomson, Luis Enrique Alfonso, Gertrudis de Moses, Edith de Suchestow e Ignacio Hochhausler, entre otros.

Las fotos tienen como tema la infancia en la ciudad, que es un contenido recurrente en la práctica de los fotógrafos aficionados. Pero más. El trabajo con los formatos, por ejemplo. En el caso de Alaluf, el negativo, al parecer, es un bosquejo a partir del cual realiza una obra que no se enmarca en los 35 mm o 6×6 del negativo. Es el contenido el que condiciona el tamaño o el formato. La ciudad, por ejemplo, no cabe en el visor del fotógrafo análogo de la segunda mitad del siglo pasado. Es una idea que el fotógrafo tiene y que antecede toda imagen fotográfica.

Conventillo (abril de 1967), de Rafael Alaluf.

El globero, de Tito Vásquez.

Siluetas (noviembre de 1962), de Rafael Alaluf.

El mundo es ancho y ajeno (noviembre de 1973), de Tito Vásquez.

Curiosidad, de Rafael Alaluf.

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