Camilleri, al fin y al cabo

por Valeria Vargas I 29 Diciembre 2025

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Andrea Camilleri es un nombre conocido para los amantes de la novela negra. El escritor siciliano, tras una larga carrera como guionista y director de teatro y televisión, rozando ya su séptima década de vida, creó al comisario Salvo Montalbano, protagonista de 34 novelas ambientadas en Vigàta, una pequeña e imaginaria localidad en la costa del estrecho de Sicilia. Bautizó a su comisario en homenaje a Manuel Vásquez Montalbán, con quien compartió largos años de amistad, y lo dotó de un amor por la justicia y la buena mesa. La saga dio origen a una serie de televisión producida por la RAI que fue emitida en más de 50 países. Traducido a 36 idiomas y con millones de ejemplares vendidos, Camilleri se transformó en sinónimo de éxito. Prolífico y longevo, no se detuvo ni siquiera cuando empezó a quedar ciego. Ante la imposibilidad de escribir, dictó sus últimas obras. Muchos años antes, tomó la precaución de escribir la última aventura de Montalbano: Riccardino. Dicen que la guardó en un cajón, dejando clara su voluntad de que fuera publicada de manera póstuma. Su intención era cerrar la saga del comisario Montalbano, evitando así que se intentara cualquier tipo de continuidad. Idea que, según dicen, le provocaba verdadero pavor. Comunista, ateo y progresista, Camilleri contaba con la adoración de sus lectores. Al final de sus días, cuando cayó enfermo, llamaban al hospital a diario para enterarse de su estado de salud. Su muerte, en 2019, enlutó a Italia entera.

No es de extrañar, entonces, que cada texto salido de su mano, incluya o no al comisario Montalbano, sea una oportunidad para crear nuevas ediciones que atraigan más y más lectores. El juez Surra y otros casos sicilianos obedece a esa lógica. Tres historias, anteriormente publicadas y de disímiles calidades, se reúnen en este volumen cuya contraportada las anuncia, con un claro exceso de entusiasmo, como pequeñas obras maestras.

“Demasiadas confusiones” es un relato creado a petición de Giancarlo de Cataldo, prologuista del libro y responsable, entre otras cosas, del guion de la película Suburra. Se trata de un texto híbrido, casi cuento, casi guion, pensado expresamente para ser convertido en telefilme. En la ciudad de Palermo, dos jóvenes amantes se ven envueltos en una intriga sangrienta detonada por el azar. Resulta interesante aproximarse a esa faceta de Camilleri, ser testigo de la forma en que construye a sus personajes y el modo en que va hilando una historia destinada al lenguaje audiovisual. Un proceso creativo que es posible vislumbrar a través de una trama, centrada en la acción, con giros más o menos sorprendentes.

La conclusión tras la lectura de este volumen es más o menos obvia: sin representar lo mejor de la obra de Camilleri, El juez Surra y otros casos sicilianos puede resultar atractivo para los fanáticos del autor y ser una puerta de entrada para los que aún no conocen su particular micromundo.

“El juez Surra”, cuento ambientado en 1862, tras la reunificación de Italia, sigue la pista de un juez recién llegado al juzgado de Montelusa, localidad imaginaria también presente en la saga Montalbano, en la que debe enfrentarse al nacimiento de la mafia, representada por La Fraternidad. A los vanos intentos de esta organización por detener la labor del nuevo juez, imprime Camilleri su característico sentido del humor. Una liviandad cargada de agudeza que atraviesa toda su obra. No importa cuán cruenta pueda ser una historia, el siciliano siempre sabe cómo agregar la cuota justa de ironía para iluminar el lado absurdo que se esconde en la mayoría de las conductas humanas.

“El medallón” se sumerge en una pequeña localidad cercana a las montañas de Madonia, a principios de los 90, para desentrañar un misterio que atormenta a uno de sus habitantes y cuya resolución recae en los hombros del comandante de Carabineros Antonio Brancato. Un personaje que recuerda al comisario Montalbano y que, tal como él, lo quiera o no, debe hacerse cargo de todo lo que ocurre en su comunidad, sean querellas familiares, bandidos clandestinos o penas de amor. En esta historia, Camilleri hace gala de otro de sus talentos: la capacidad para construir personajes entrañables.

La conclusión tras la lectura de este volumen es más o menos obvia: sin representar lo mejor de la obra de Camilleri, El juez Surra y otros casos sicilianos puede resultar atractivo para los fanáticos del autor y ser una puerta de entrada para los que aún no conocen su particular micromundo.

 


El juez Surra y otros casos sicilianos, Andrea Camilleri, traducción de Carlos Mayor Ortega, Salamandra, 2025, 144 páginas, $16.000.

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