Un libro desafortunado

Los editores de Notas para una autobiografía. Entrevistas 1975-2003, volumen de más de 400 páginas que reúne diálogos de Roberto Bolaño en distintos medios de prensa, confunden la escritura de Bolaño y sus intervenciones en la escena pública con las decisiones editoriales de sus herederos. La ausencia de material significativo, de un índice onomástico y el no explicar los criterios de exclusión se cuentan entre los principales defectos del volumen.

por Alejandro Arturo Martínez I 6 Abril 2026

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En una de las últimas entrevistas que concedió Roberto Bolaño, la periodista Mónica Maristain le preguntó: “¿Usted es chileno, español o mexicano?”, a lo cual el escritor respondió: “Soy latinoamericano”. Esa conversación, que reúne frases ya célebres (“Me hubiera gustado ser detective de homicidios”) y declaraciones relevantes para comprender no solo su personalidad, sino temas variopintos que van desde sus lecturas (“Huidobro me aburre un poco”) hasta sus críticas a la realidad política (“El discurso vacío de la izquierda”), no aparece en el más reciente libro publicado por sus herederos: Notas para una autobiografía. Entrevistas 1975-2003 (Alfaguara), un volumen de más de 400 páginas.

Veinte años antes de la publicación de este libro, en 2006, Andrés Braithwaite editó Bolaño por sí mismo (Ediciones UDP), una selección de entrevistas que constituyó el primer intento crítico por reunir y ordenar el material disperso en distintos medios. Fue un ejercicio editorial de mucho cuidado, que permitió acercarse a otras facetas poco conocidas de un escritor cuyo impacto desbordó los márgenes de las literaturas nacionales en nuestro continente, y que tras la publicación póstuma de 2666 se consolidó como uno de los narradores fundamentales de la generación post Boom. Asimismo, Bolaño por sí mismo ofreció a investigadores, críticos y estudiantes nuevas vías de acceso a su obra, más allá de los libros publicados, en un contexto en que no existía un archivo abierto a consulta (hoy tampoco podemos acceder a su archivo).

La publicación de Alfaguara no solo desconoce la genealogía previa establecida por Braithwaite, sino que presenta problemas editoriales evidentes. En la introducción se afirma, con cierta ingenuidad, que el libro permite escuchar “su voz [que] no está reconstruida por biógrafos, su imagen [que] no está filtrada por la crítica”. Sin embargo, la omisión de algunas entrevistas relevantes (bastaría ver cuántas veces los investigadores han citado la de Maristain y que este libro ignora) y el hecho de que nadie firme esa nota inicial indican lo contrario. ¿Será que algunos periodistas no autorizaron la publicación de sus entrevistas? Si es así, eso fácilmente podría haber sido señalado en la introducción, tal y como ha ocurrido en las antologías de poesía infrarrealista donde los herederos de Bolaño negaron la autorización para publicar sus poemas. (Eso llevó a Rubén Medina, editor de Perros habitados por las voces del desierto: poesía infrarrealista entre dos siglos, a dejar en blanco las páginas donde deberían haber estado publicados los poemas de Bolaño).

Los editores del libro de Alfaguara, que no sabemos quiénes son, porque en ninguna parte de este aparecen sus nombres, sostienen que “Bolaño no narra aquí su vida de forma lineal ni confesional, pero va dejando, entrevista tras entrevista, las huellas de una experiencia”. Los editores anónimos, de manera ingenua o quizá no tanto, confunden la escritura de Bolaño con las decisiones editoriales de los herederos de Bolaño. No estamos ante un libro de Bolaño, sino frente a una lectura selectiva que delimita qué se decide mostrar de él. Sea válido o no (al final, el editor es un crítico, un lector, un director de orquesta), la deshonestidad intelectual de este volumen no debe pasarse por alto.

El libro habría requerido una mejor introducción que abordara por qué leer hoy al Bolaño que no es novelista ni poeta, sino aquel capaz de intervenir críticamente en la esfera pública.

Otros críticos o lectores detectivescos podrán emprender una comparación exhaustiva entre las entrevistas publicadas en este libro y sus fuentes originales, ejercicio que aquí no he realizado, entre otras razones porque esas fuentes ni siquiera se consignan en el volumen recién editado. Con todo, a la luz de otras reediciones realizadas por los herederos —donde se han eliminado dedicatorias presentes en las ediciones originales—, no resultaría sorprendente encontrar aquí también intervenciones discretas, aunque significativas.

Esto no implica que el libro carezca de interés. A diferencia de la exposición Archivo Bolaño. 1977-2003, que tuvo lugar en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona en 2013, el libro no omite la etapa mexicana del autor, al incluir un par de entrevistas realizadas por Macario Matus en 1975. Además, con cada nuevo libro de Bolaño persiste la posibilidad de que la relectura desplace las interpretaciones conocidas (Bolaño y posdictadura / Bolaño y literatura global) y haga visibles otras formas de aproximación crítica que hasta entonces no se habían advertido. También cabe reconocer que Bolaño ha perdido parte de la centralidad que tuvo en la literatura latinoamericana y que publicaciones como esta buscan, en parte, reactivar su circulación entre nuevos lectores. Ahora bien, el libro habría requerido una mejor introducción que abordara por qué leer hoy al Bolaño que no es novelista ni poeta, sino aquel capaz de intervenir críticamente en la esfera pública.

El libro se organiza cronológicamente y plantea una lectura continua que haga que los propios lectores adviertan transformaciones en la figura del escritor, tales como sus intereses, el tránsito de la poesía a la novela, el paso de México a España, y su progresiva visibilidad pública. Sin embargo, resulta difícil no lamentar la ausencia de un índice que facilite la consulta puntual de las entrevistas, sobre todo porque, evidentemente, no es un libro para ser leído como una narración. Más aún, habría sido deseable un índice onomástico como también una descripción precisa de las fuentes de cada texto (solo poner el nombre del entrevistador y el medio no es suficiente).

Si los herederos de Roberto Bolaño han manifestado su interés por resguardar su legado, este libro sorprende por la falta de cuidado que revela en su edición. Se trata, en pocas palabras, de un libro hecho sin ningún afecto hacia la memoria del autor de Los detectives salvajes.

 


Notas para una autobiografía. Entrevistas 1975-2003, Roberto Bolaño, Alfaguara, 2025, 448 páginas, $26.000.

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