Chimamanda Ngozi Adichie: “Si más hombres leyeran historias de mujeres, la comunicación sería mejor”

La autora nigeriana inauguró hoy el Congreso Futuro con su charla “Vivir”, un atractivo ejercicio de empatía donde invita a sumergirse en las historias ajenas con el fin de comprender a aquellos que son distintos. “Aun cuando yo sea políticamente de izquierda, leo diarios y revistas de derecha, porque quiero saber cómo piensan las personas que no están de acuerdo conmigo, quiero entenderlos, porque solo así puedo desmantelar su argumento de la mejor forma”, dijo durante su intervención.

por Matías Hinojosa I 13 Enero 2020

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Chimamanda Ngozi Adichie fue la encargada de dar hoy la conferencia inaugural del Congreso Futuro 2020, cita que todos los años congrega a destacados pensadores, científicos e investigadores. Bajo el título “Vivir”, Chimamanda Ngozi contó experiencias personales para reflexionar sobre la importancia de la literatura como vehículo para conocer nuevas realidades, tema que trata en su manifiesto El peligro de la historia única, donde invita a explorar en la mayor cantidad de relatos posibles con el fin de comprender a aquellos que son distintos a nosotros.

La autora comenzó recordando sus primeros intereses literarios, esos textos de origen occidental que la fascinaban pero donde no encontraba a ningún personaje que se pareciera a ella. “Yo pensaba que las personas con mis características no podían estar en los libros”, dijo. “Esa experiencia de mi niñez me mostró la importancia de la representación. Pero creo que es igualmente importante conocer las historias de personas que no se ven como nosotros, porque solo ahí podemos comenzar a entender mejor la diversidad de este mundo tan complejo que vivimos”.

Radicada en Estados Unidos desde los 19 años, cuando ganó una beca para estudiar en ese país, a Ngozi le tocó lidiar con los prejuicios hacia su cultura. “En Estados Unidos las personas esperaban que yo les hablara de pobreza, porque parecía que ser africano significaba ser pobre, ser africano era definirse por la deprivación. La historia de la pobreza en África es una historia importante, es una historia que debería contarse, pero no es mi historia y no es la única historia de África. El problema de solo tener una historia de un lugar o una persona, una única historia, es que hace imposible entender completamente ese lugar o a esa persona”, comentó. Y agregó: “Es el momento de que escuchemos más historias, que tomemos muchas historias”.

‘La consecuencia de no estar familiarizado con las historias de otras personas es que después tratamos de silenciarlas’, comentó.

Chimamanda se ha convertido en un ícono del feminismo, precisamente porque ha llevado esta reflexión al terreno del género. Ella explica la incomprensión masculina hacia las mujeres debido a su escaso interés por conocerlas verdaderamente. “Sabemos estadísticamente que los hombres leen a los hombres y las mujeres leen a hombres y mujeres. Yo creo que si más hombres leyeran historias de mujeres, la comunicación sería mejor entre hombres y mujeres. (…) Las historias humanas nos fuerzan a ver a las personas como seres completos. La consecuencia de no estar familiarizado con las historias de otras personas es que después tratamos de silenciarlas”.

El llamado principal de la autora de Todos deberíamos ser feministas es a poner en paréntesis los juicios a priori y a hacer un esfuerzo por comprender qué tienen que decir los demás. “Lo importante es que debemos primero escuchar lo que dicen las personas, antes de estar en desacuerdo tengo que entender lo que me dicen y para entender tengo que escuchar. Aun cuando yo sea políticamente de izquierda, leo diarios y revistas de derecha, porque quiero saber cómo piensan las personas que no están de acuerdo conmigo, quiero entenderlos, porque solo así puedo desmantelar su argumento de la mejor forma”.

En esta lucha por derribar los prejuicios y comenzar a comprender realmente el entorno, la literatura cumple para Ngozi un papel protagónico. Por eso abrió su charla hablando de su vínculo con los libros, que despertaron su imaginación hacia un mundo desconocido, y la cerró subrayando el mismo aspecto: “Leer literatura y escuchar historias humanas es tratar de vivir e incorporar lo que no es nuestro, es imaginar cómo sería la vida a través de los ojos de otra persona. Hacer esto nos recuerda que no estamos solos, nos recuerda que nosotros pertenecemos a esta masa increíble que es la humanidad”.