
La escritora francesa Neige Sinno participará el próximo martes 11 de noviembre en la Cátedra Abierta UDP en Homenaje a Roberto Bolaño. Triste tigre está hecho de mil preguntas y pocas, pero sólidas, certezas: “Violan porque pueden, porque la sociedad se lo permite”. Es un libro doloroso y necesario, en que la autora insiste en dejar de lavar los trapos sucios en casa, en usar el género autobiográfico como arma estética y política para quebrar la soledad de la víctima iluminando la oscuridad con escritura.
por Rodrigo Olavarría I 7 Noviembre 2025
Hay una frase que constituye casi un lugar común, una que afirma que cada libro contiene su poética, queriendo decir que en un punto toda obra literaria adquiere un tono autorreflexivo, de forma directa o indirecta, para referirse a su propia composición y justificar su existencia. Triste tigre (2023), de la francesa Neige Sinno (Vars, 1977), es un libro que cumple dicha máxima, uno que para confirmar su derecho a existir incluso cuestiona la necesidad misma de su escritura y llega al extremo de escribir un decálogo de “Razones que tengo para no querer escribir este libro”.
Triste tigre es tanto el testimonio sin concesiones de una mujer abusada sexualmente en su niñez por su padrastro como un ensayo sobre el acto mismo de escribir dicho testimonio y la posibilidad de las víctimas de elaborar sobre su propio trauma. La primera imagen que Sinno confronta en este libro es la de su padrastro, un hombre que en un punto fue para ella un ser omnipotente (“un Sísifo, un Prometeo torturado por sus demonios”) y que el tiempo acabó por mostrar como una especie de esfinge sin enigma, “un titán y un desgraciado”.
El triste tigre que decía amar a la niña que violaba nunca pronunció la palabra violación para describir su crimen; ni siquiera durante el juicio en que se declaró culpable. El caso es que este tipo de criminal suele recurrir a rebuscados retruécanos mentales para vivir sintiéndose inocente o simple víctima de una pasión. Este detalle hace que la autora piense en Lolita (1955) y en cómo Nabokov, en pasajes clave de la novela, apunta a que Humbert Humbert, aun en medio de su laberinto de autoengaños, sabe exactamente lo que está haciendo: “Era un monstruo pentápodo, pero te quería. Era despreciable, brutal”.
Luego enfrenta su propia imagen de niña para saber qué es lo que ve un violador en su víctima y nos ofrece este retrato: “Larguirucha y huesuda. Sin pechos, sin formas femeninas, cero voluptuosa”, “buena alumna”, “insolente en la escuela”. Luego formula la pregunta brutal que plantean estos abusos: “¿Qué puede haber de erótico en un pequeño ser con costras en las rodillas?”, “¿cómo puede una niña atraer a un hombre?”. Su respuesta: la inocencia y la posibilidad de destruirla.
La autora es tan consciente del género en que se inscribe su escritura que conoce incluso la avidez con que la estamos leyendo. Tiene muy claro que esperamos saber exactamente qué le hizo su padrastro y confiesa que cuando ve el testimonio de una violación en una librería, rápidamente busca las páginas con el detalle del abuso para leerlas, conteniendo el aliento. Es tan consciente de lo que un libro de estas características provoca en un lector, que llama a dudar de lo que estamos leyendo, dice que no se trata de una confesión o un diario íntimo, que no podría escribir un libro que la exponga del todo. “Mi espacio —escribe— no está entre estas líneas, no está en ninguna parte, solo existe dentro de mí”.
Neige Sinno explora y disputa de forma sagaz y desde cada ángulo posible su condición de víctima. Por ejemplo, sus ideas antipunitivas la hacen dudar de la necesidad de encarcelar a su violador, su pensamiento anarquista le recuerda cómo toda la vida creyó que abandonar la represión y desaprender la normatividad religiosa y estatal eran formas de progreso humano. También revisa las ideas planteadas por Virginie Despentes en su célebre Teoría King Kong (2006), libro donde la autora busca sacar la violación “del horror absoluto, de lo no dicho, de lo que no debe ocurrir nunca”, para plantearla como “lo que me desfigura y lo que me constituye”.
Este es un libro hecho de mil preguntas y pocas, pero sólidas, certezas: “Violan porque pueden, porque la sociedad se lo permite”. A ratos parece que Triste tigre es un libro que se niega a existir, pero luego su autora declara que va a “atiborrarlo de palabras y razonamientos hasta que se quiebre, me suplique que pare y finalmente me deje en paz”. En este libro doloroso y necesario, Neige Sinno insiste en dejar de lavar los trapos sucios en casa, en usar el género autobiográfico como arma estética y política para quebrar la soledad de la víctima iluminando la oscuridad con escritura.
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Triste tigre, Neige Sinno, Anagrama, 2024, 247 páginas, $24.000.