Kit Zauhar: “La cámara se debe acomodar a la situación, no al revés”

En This Closeness, película filmada completamente dentro de un departamento, la directora estadounidense elabora un drama generacional a partir de la relación que tres jóvenes tienen con la tecnología, el erotismo, el trabajo y los vínculos sociales.

por Cemy Bae I 7 Abril 2026

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Kit Zauhar abrió su camino con una película independiente de recursos muy limitados. Su primera cinta, Actual People (2021), es para ella una historia “sobre una mujer joven hecha para mujeres jóvenes”. Zauhar tenía 24 años cuando se estrenó la película. El entusiasmo por crear algo por ella misma y hacerlo con la intención de mostrar lo que es ser joven ahora, se aprecia en las tomas tambaleantes de grabaciones hechas con cámara en mano, y temáticamente al elegir como protagonista a una estudiante universitaria neoyorquina de ascendencia asiática. La identidad de la protagonista podría ser la de la propia directora, quien tiene ascendencia china y estudió cine en la Universidad de Nueva York. Y Zauhar no teme la relación entre autobiografía y obra. Una de sus inspiraciones en la literatura es Sheila Heti, cuya novela más reciente se basa en sus diarios personales. Las oraciones están ordenadas de forma alfabética, como sugiere su título: Diario alfabético (2024).

El estilo de cine casero y los temas que interesan a Zauhar han sido el mismo de Lena Dunham, quien en su película Tiny Furniture (2010) tuvo como elenco a sus amigos y familiares, y muestra las dificultades de una mujer joven después de graduarse. Zauhar hace algo similar eligiendo a su propia familia como parte del elenco de Actual People. Es importante notar que tanto Dunham como Zauhar se eligen a sí mismas como las actrices para representar a las protagonistas. Pero más allá de darle aura de realidad a la obra, ambas directoras proponen sus alter ego para hacer lo opuesto a lo que sucede en las redes sociales: exponen retratos poco halagadores de su devenir. Todo lo más doloroso y vergonzoso que te puede pasar de joven está en primer plano en Actual People. Riley pasa por un quiebre amoroso con su novio de cinco años que rompe con ella por otra joven; tiene reuniones con una profesora que teme que no pasará su curso, y participa en conversaciones incómodas y seudopolíticas en bares y fiestas, por ejemplo, sobre la pertinencia de que los asiáticos sean beneficiarios de Affirmative Action.

La película se presentó en diferentes festivales y le ha dado un espacio en el catálogo de MUBI. El encanto de la película es la crudeza, la incomodidad y el humor de los pequeños detalles. Por ejemplo, cuando hay un intercambio de mensajes hay una voz en off de cada interlocutor leyendo sus mensajes con poco entusiasmo: los rostros serios sin embargo tipean “jajaja”. El humor está estas disonancias y en el modo en que casi todos los personajes hablan con autoridad y orgullo sobre todo y nada, cuando están navegando sus primeras crisis.

El apoyo de los proyectos de Zauhar ha llegado hasta Dunham, a quien ya establecimos como una precursora importante. En Too Much (la serie que se lanzó por Netflix el año pasado) hay una escena en donde se ve de fondo, desde la fachada del cine IFC, la segunda película de Zauhar en cartelera. Con This Closeness (2023), la directora dio un salto hacia una película que ya no opta por la técnica de lo rudimentario, pero sigue en la línea de navegar lo íntimo a través de los modos en que nuestra época actual ha adaptado lo personal como un producto público. Tessa, una creadora de videos ASMR, y su novio Ben arriendan una habitación de Airbnb en el apartamento de un hombre solitario, Adam. Él trabaja de forma remota y se muestra muy tímido ante sus huéspedes, una actitud que Ben considera extraña para alguien que acoge a distintos extraños en su casa. La película es una danza de territorialidad en ese apartamento, donde la pareja establece su presencia en el pequeño espacio mientras que Adam se recluye más en su habitación. Tessa graba sus videos y el anfitrión recluso, poco a poco, intenta establecer una conexión con ella. Hay una intimidad creada entre ellos a partir de las discusiones de pareja que Adam puede escuchar desde su propia habitación y la decisión de Tessa de quedarse en el apartamento para evitar las reuniones con los amigos de Ben. Toda la película transcurre en el interior del apartamento.

En This Closeness, Tessa es definitivamente una persona de nuestra época: es youtuber, tiene sesiones con su psicóloga por teléfono y se queda en un Airbnb.
El capitalismo tardío está a nuestro alrededor. Necesitamos encontrar formas de que estos elementos se conviertan en algo “cinemático” o nuestras películas no podrán estar en diálogo con nuestros dilemas actuales o nuestras ansiedades. Empecé a ver videos de ASMR hace mucho tiempo porque tenía un insomnio terrible. Al principio eran más que nada chicas jóvenes haciendo videos caseros y entretenidos en casa; el set era súper precario. Esto era antes de que la mayoría usara micrófonos binaurales, que crean la sensación de que pueden hablarte por un oído y después por el otro. Eran esos videos pobres los que me adormecían mejor que las grabaciones en alta definición. En las últimas hay demasiada producción y no siento que sean muy íntimos. Los videos de ASMR me parecen muy interesantes, en especial como material de cine, porque ponen sobre la mesa la pregunta de cómo la gente ha mercantilizado la intimidad en la era digital.

¿Y en tu película ocupaste esos micrófonos de alta resolución?
Sí, me pareció que era una forma fácil de agregar algo distinto al diseño de sonido.

Creo que la intimidad es lo que más desean los personajes. En todo sentido, pero incluido el erotismo. Creo que incluso las partes no sexuales de la película son eróticas y hay erotismo fuera de la relación de pareja. Lo que me di cuenta es que siempre se da cuando hay tensión.

No estoy haciendo una película de Marvel ni nada por el estilo. Todo el tiempo juzgamos con ese binario de bueno o malo sobre la base de unas pocas instancias que compartimos con alguien. Conocemos a alguien en una fiesta donde la persona está teniendo una mala noche y concluimos: ‘Ay, qué insoportable’. Tanto Tessa como Adam (…) están en un período de sus vidas en donde probablemente están haciendo más mal que bien porque son muy jóvenes aún… También todos en esta película encuentran cierto placer en transgredir lo que ‘está bien’. Creo que ninguno de nosotros actuaría mal si es que no hubiera al menos algo de placer en la transgresión.

¿Crees que el dolor, la vergüenza, la culpa y la envidia se intentan resolver convirtiéndolos en erotismo, es decir, en una experiencia de placer?
Sí, creo que la gente siempre intenta procesar emociones difíciles por medio de experiencias que se inclinan más hacia el placer que al dolor. El erotismo no está siempre relacionado con el sexo. El erotismo es cómo negocias tus sentimientos corporalmente para sentir que estás ganando o en control de algún modo. También creo que el erotismo toma varias formas. En la película, Tessa, como creadora de videos ASMR, básicamente tiene un trabajo que implícitamente mercantiliza el erotismo. Pero también me interesó explorar cómo podemos ocupar el erotismo en contra de otras personas.

Tessa, con su necesidad de conectar con su pareja, y Adam, con el deseo de superar su ansiedad social, parecen ser los más autoconscientes del doble filo del erotismo. ¿Es por eso que dudan mucho de si son buenas personas o no?
Es una ironía interesante que las personas que se cuestionan si son buenas personas generalmente y sinceramente están intentando ser buenas. Ben, el novio de Tessa, tiende a ser etiquetado como el villano, a pesar de que yo nunca veo a los personajes de mis obras como buenos o malos. No estoy haciendo una película de Marvel ni nada por el estilo. Todo el tiempo juzgamos con ese binario de bueno o malo sobre la base de unas pocas instancias que compartimos con alguien. Conocemos a alguien en una fiesta donde la persona está teniendo una mala noche y concluimos: “Ay, qué insoportable”. Tanto Tessa como Adam están en una lucha. Ambos están en un período de sus vidas en donde probablemente están haciendo más mal que bien porque son muy jóvenes aún… También todos en esta película encuentran cierto placer en transgredir lo que “está bien”. Creo que ninguno de nosotros actuaría mal si es que no hubiera al menos algo de placer en la transgresión.

Hablando de impulsos crueles, This Closeness aborda el tema de las parejas de hombres blancos con mujeres asiáticas. Ben es un hombre blanco y Tessa es asiática. ¿Por qué fue importante incluir este tema y tratarlo como un conflicto?
Los estereotipos vienen de algún lugar. ¿Has visto cuántas de las mujeres asiáticas salen con chicos blancos? Vivo en Chinatown, en Nueva York, y básicamente cada niño o niña que veo tiene padres blancos y madres asiáticas. No hay nada inherentemente malo en eso y yo misma vengo de una familia compuesta de esa manera y he estado en relaciones con hombres blancos, pero no voy a ignorar que hay una dinámica de poder muy extraña ocurriendo ahí. Es cruel que Ben haya dicho de forma despectiva que Adam solo le puede gustar una asiática. Pero a mí tampoco me sorprendería que alguien como Adam, quien quizás forma parte de una comunidad gamer, fetichice a las mujeres asiáticas. Se tiende a encontrarlas más atractivas dentro de esa comunidad. Todos en esta película, en algún momento, se aprovechan de herir al otro con lo que tienen a mano. En el caso de Ben, no hay forma de negarlo: fue usando un estereotipo que deja mal a Adam, pero accidentalmente resulta ser también ofensivo para Tessa.

¿Tuviste que ser más creativa al usar perspectivas distintas en un solo espacio, a diferencia de lo que hubiera sido grabar en diferentes locaciones?
Las tomas están guiadas por el relato. No quiero que ninguna toma ni la estética de la película estén por encima de la historia. Con This Closeness, supimos que sería un único espacio porque ese era el modo más elegante de revelar la historia. No tenía mucho sentido obligar a los personajes a salir del apartamento. Supongo que hay que trabajar dentro de ciertos confines. Fue intuitivo decidir cómo íbamos a grabar porque una película es como un juego, en cierto modo: pones todo sobre la mesa y debes hacer que el juego tenga sentido, sea divertido y te encamine a un final verosímil. Fue importante escuchar a los actores y observar cómo deciden moverse a través de un espacio. Por ejemplo, cuando Ben y Tessa pelean y después tienen sexo, el actor de Ben, Zane Paris, comenzó por sentarse en la cama. Eso fue lo que le pareció natural en ese momento. Cuando entro yo, como Tessa, no quise estar muy cerca de él porque acabábamos de tener una pelea y tenía un poco de miedo. Así que puedes ver esa distancia. La cámara se debe acomodar a la situación, no al revés.

¿Cómo ves tú la improvisación al filmar?
Pues, yo diría que el 98% de lo que pongo en el guion aparece en la película, así que supongo que no soy muy partidaria de la improvisación. Ese tipo de libertad toma mucho tiempo y está fuera del presupuesto de una película independiente. Pienso que la improvisación tiene más probabilidad de falla que de éxito, y tener días extras de grabaciones es algo que no puedo pagar.

Creo que mis películas siempre serán de 90 minutos.

 

Imagen de portada: Captura de This Closeness.

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