
por Javier Edwards Renard I 8 Julio 2025
Mal de altura es la novela de un escritor nacido el año 1988, en Talcahuano, Chile. A estas alturas ya ronda los 44, ha escrito varios textos, es académico, tiene un PhD en Artes de una universidad holandesa. Algún critico ha dicho que es el secreto mejor guardado de la literatura, pero de secreto ya queda poco. Su más reciente relato está escrito a la medida de los tiempos: breve, contingente, lineal, sin mayores complejidades (al menos en la superficie) y con un guiño general que tiene la habilidad de buscar empatías lectoras ahí donde las encuentre.
Iniciada la lectura de Mal de altura, quiero decir antes de llegar a la página 20, la primera impresión puede jugarle en contra, la que viene de leer una historia que surge de otra que fue noticia que captó la atención un par de meses, desató la incomodidad social y después, como tantas noticias, se las llevó el olvido o el nuevo escándalo de turno. Es decir, la cultura del periodismo fácil y desesperado en un mundo saturado de información.
La anécdota (trágica) se vincula al caso Penta. Donde unos se llamaban Délano y Lavín, acá se llaman Alcalde y Echaurren, todos ellos, personas y personajes, involucrados en el mundo real y el de la ficción, en un caso de connotaciones penales por financiamiento ilegal de la política. El narrador en primera, esto es el profesor de filosofía encargado de dar las lecciones de ética, nos cuenta la historia de la relación que surge entre él y Echaurren, uno de los condenados, con el objeto de que el último aprenda el arte del buen comportamiento.
El narrador-personaje, lo mismo que sus circunstancias, se presenta de manera directa y obvia, en forma previsible y sin mayor gracia. Si Mal de altura hubiese sido un libro con más de 200 páginas, con formato apretado, texto compactado como un ladrillo, prometiendo una carrera de medio fondo en ese mismo registro, habría optado por no perder el tiempo y abandonar rápido. Demasiado por leer en una lista de cosas que se saben indispensables. Pero Gonzalo Maier no es novato ni tonto ni escribe mal. De manera súbita o progresiva, de pronto se convierte en un texto breve, lleno de pequeños giros y sutilezas que van convirtiendo la historia conocida en una que la ficción puede imaginar y que al periodismo no le interesa.
En Mal de altura, Maier aplica la fórmula no nueva, y por eso mismo compleja de usar, del encuentro de dos personajes que se escudriñan forzadamente desde el prejuicio y lo evidente, desde lo establecido y dado por hecho, para entrar en un juego de intercambios, diálogos, encuentros, reflexiones que van alterando puntos de partida, puntos intermedios y puntos de llegada en el contexto de la historia. Lo relatado en sí mismo tiene poco de nuevo, la gracia está en usar el viejo recurso con habilidad, y el autor lo logra.
En este encuentro a lo Fausto, finalmente se produce el descubrimiento paradójico, a lo Chesterton: ni el malo es tan malo ni el bueno es tan bueno, ambos son humanos y tienen algo que aprender y enseñar al otro; también, algo que transformar. La aproximación no es grandilocuente ni pedante, es fluida, cándida e inteligente; es breve, porque quiere pasar por los muros del prejuicio un mensaje troyano con un efecto sanador. El empresario y el profesor de filosofía se encuentran para descubrir (por imposición de un fallo judicial) que las cosas son más complejas: ni el primero es un insensible irremediable, un fascista del dinero, ni el otro un revolucionario de las armas; a lo más, como él mismo declara, un anarquista de biblioteca.
También, esta breve novela logra explorar las psicologías de esas perspectivas opuestas y sus miedos, las desconfianzas viscerales que movilizan y bloquean, generando todo tipo de distorsiones en la malla del tejido social.
En la imaginación de Maier, los dos mundos se encuentran y su choque es amable, aleccionador en infinitas direcciones, cerrando el periplo con un saludable signo abierto, algo que Chile y el mundo de hoy (el de los octubrismos desenfocados y el trumpismo fanático) necesita más que nunca: el rescate de esa sabia candidez que hace posible la recuperación del diálogo.

Mal de altura, Gonzalo Maier, Random House, 2024, 132 paginas, $16.000.