Una confesión inconsciente

Autor material, la quinta novela de Matías Celedón, surge de la escucha de los audiolibros grabados en Punta Peuco por el exagente de la CNI Carlos Herrera Jiménez, condenado por el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez y del carpintero Juan Alegría. Este libro, que combina ficción y no ficción, presenta un relato creado a partir de aquellas cintas y las reflexiones del autor en torno a la memoria, la ceguera y las diferencias entre la palabra escrita y hablada.

por Sebastián Duarte Rojas I 2 Octubre 2023

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Fue en 1996 cuando el exagente de la Central Nacional de Informaciones, Carlos Herrera Jiménez, grabó su primer audiolibro en prisión. Su voz se guarda en decenas de casetes que hizo llegar a la Biblioteca Central para Ciegos, condenada a perpetuidad por sus crímenes”. Este párrafo abre la quinta novela de Matías Celedón, que surge de la escucha de aquellas grabaciones de quien cumple cadena perpetua en el Penal de Punta Peuco, por el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez y del carpintero Juan Alegría.

La primera sección de Autor material, “Identidad operativa”, ficcionaliza las respuestas de Herrera durante un juicio que culmina con la narración de un sueño en que él mismo es torturado: “El voltaje me desangra por dentro, han conseguido quebrarme y mi lengua desbocada alcanza a huir, como un pájaro, cantando lo que he callado hasta ahora”. Luego viene “Frases grabadas”, el eje central de este libro, un relato construido por medio del montaje de fragmentos de cinco libros leídos por el exagente: un texto catequístico acerca del dolor, un estudio sobre derecho constitucional, un clásico de la literatura latinoamericana y dos novelas de espías. Y la última parte es “Retrato hablado”, un ensayo acompañado de abundantes citas que reflexiona en torno a la memoria, la ceguera y las diferencias entre la palabra escrita y hablada, al tiempo que cuenta la historia de Herrera y la experiencia del propio autor del libro escuchando sus cintas: “Pensaba que podía haber algún mensaje cifrado (…). En su voz, las frases de determinadas historias, los diálogos e inflexiones de ciertas escenas cobraban un sentido distinto”.

La escritura por medio del montaje y el trabajo con la materialidad no son nada nuevo para Celedón, cuya obra es muy coherente y sofisticada. Sus primeras tres novelas se caracterizan por su brevedad, su forma experimental, su localización difusa y un cierto hermetismo: además de Trama y urdimbre (2007) y Buscanidos (2014), a esta etapa pertenece su publicación más celebrada, La filial (2012), una narración inquietante construida por medio de frases estampadas con timbres y otros elementos visuales. Luego vino El Clan Braniff (2018), su novela más larga y convencional que, al igual que su nuevo libro, remite a fuentes de archivo —fotografías, diapositivas, documentos— para abordar un caso real sobre agentes de la dictadura, una operación de tráfico de cocaína autorizada por Pinochet y dirigida por su hijo mayor.

Celedón, como los espías de las novelas grabadas por Herrera, se infiltró en la biblioteca para ciegos en que se hallaba la voz —perpetuada en cintas de grabación— de uno de los pocos condenados por aquellos crímenes, para descifrar atentamente sus palabras —que son de otros, pero pasaron por él— y re-cifrar con ellas un relato.

En Autor material aparecen varios temas recurrentes de la obra de Celedón, como el abuso, la maldad, las organizaciones secretas y las discapacidades físicas. Pero si en otros libros el texto dialogaba con la visualidad, en esta nueva novela se privilegia la dimensión auditiva. Por eso la sección “Frases grabadas” incluye un código QR para acceder a la pista compuesta con la voz del agente, aunque esta no es exactamente igual al texto impreso. Los elementos adicionales del libro son los títulos de los capítulos, mientras que los del audio son, además de los aspectos no verbales propios de una grabación, los efectos de sonido —estática, cambios de cintas, música y otros detalles por el estilo— y algunas palabras o frases omitidas en el texto.

El capítulo más extenso, logrado e intenso de esta parte es “La bella durmiente”, un episodio cuya temática es previsible desde el título: “Cerró los ojos. Penetró de modo irresistible, como un cerdo viejo en la mugre. De pronto experimentó un sentimiento de soledad más intenso que nunca”. Pero otros momentos de la narración son débiles, sobre todo cuando las voces se vuelven indistinguibles o hasta inverosímiles, y se sostienen más en el carácter espectacular del montaje que en la calidad literaria. Sin embargo, el gesto de la novela parece especialmente apto en este año conmemorativo: mientras las víctimas de la dictadura perdieron la voz y solo dejaron imágenes que terminaron conformando una sola en los afiches con la frase “¿Dónde están?”, en las conmemoraciones y monumentos o en las paredes del Museo de la Memoria, Celedón, como los espías de las novelas grabadas por Herrera, se infiltró en la biblioteca para ciegos en que se hallaba la voz —perpetuada en cintas de grabación— de uno de los pocos condenados por aquellos crímenes, para descifrar atentamente sus palabras —que son de otros, pero pasaron por él— y re-cifrar con ellas un relato, para extraer de ellas una confesión inconsciente.

 


Autor material, Matías Celedón, Banda Propia, 2023, 120 páginas, $13.000.

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