El futuro de la derecha chilena

Las democracias liberales están sufriendo una crisis de representatividad en distintas partes del mundo. En este escenario, los partidos políticos de orientación liberal se encuentran en una compleja situación, pues no tienen una respuesta política a los desafíos que plantea su propio liberalismo. De ahí que sea esperable un debilitamiento de la derecha liberal, que ya es muy reducida en nuestro país, y un aumento en la popularidad de la derecha más conservadora.

por Sylvia Eyzaguirre I 2 Febrero 2023

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Las democracias liberales están sufriendo una crisis de representatividad en distintas partes del mundo. El fenómeno de la globalización, producto del libre comercio, la inmigración, el desarrollo tecnológico en las telecomunicaciones y el auge de las redes sociales, se percibe como una amenaza para las industrias locales, la convivencia cívica, las formas de vida tradicionales e incluso para la propia identidad nacional. Los efectos de la globalización generan miedo y, como dice la sabiduría popular, el miedo es un muy mal consejero. Este fenómeno global está afectando la democracia. Según el Democracy Index, en 2021 se experimentó la mayor disminución de regímenes democráticos desde 2010, cayendo el porcentaje de personas que vive bajo esta forma de gobierno y aumentando el de quienes viven en regímenes autoritarios. De 167 países, menos de la mitad serían democráticos y solo 21 son considerados democracias plenas. Más de la mitad de la población mundial vive, según este mismo estudio, en países con regímenes híbridos o directamente autoritarios. América Latina es la región que sufrió el mayor retroceso del cual se tenga registro. Cuatro países cambiaron de categoría y, dentro del ranking de cada categoría, prácticamente todos los países disminuyeron en sus posiciones entre 10 y 20 puestos, con excepción de Uruguay. Chile no fue la excepción: el año 2021 pasó de ser considerado una democracia plena a una democracia defectuosa.

Nuestra democracia está bajo amenaza y el futuro de la derecha chilena pasa, en parte, por las respuestas que pueda ofrecer a esta amenaza. A nivel internacional se observa un aumento importante en la popularidad de opciones políticas más conservadoras, populistas o autoritarias. Turquía, Hungría, México y El Salvador son solo algunos ejemplos. En este escenario, los partidos políticos de orientación liberal se encuentran en una compleja situación, pues no tienen una respuesta política a los desafíos que plantea su propio liberalismo. De ahí que sea esperable, en el corto plazo, un debilitamiento de la derecha liberal, que ya es muy reducida en nuestro país, y un aumento en la popularidad de la derecha más conservadora, ligada a la tierra y las tradiciones, de corte más nacionalista, como es una fracción de Renovación Nacional, la Unión Demócrata Independiente y el Partido Republicano.

El aumento de los delitos y homicidios, la penetración del narcotráfico y el recrudecimiento de la violencia en la Región de la Araucanía componen otro conjunto de factores a considerar a la hora de pensar el futuro de la política chilena. El incremento en la percepción de la inseguridad de la población, sumado al miedo frente a las amenazas que presenta la globalización y la crisis económica que se avizora, son un caldo de cultivo para el autoritarismo y el populismo. Si el actual Gobierno —o el Estado— fracasa en otorgar mayor seguridad a las personas, nuestra democracia corre el riesgo de volverse populista o autoritaria; y esto puede ocurrir con el beneplácito de la derecha.

El estallido social dejó en evidencia una división al interior de la derecha, a saber, entre quienes se inclinaban por sacar a los militares a la calle para reprimir los actos de violencia y quienes se inclinaban por una solución política, sin el uso de la fuerza del Estado. El gobierno de Sebastián Piñera logró encauzar institucionalmente el malestar ciudadano a través del proceso constituyente. Sin embargo, el escenario ha cambiado desde aquel entonces. Las encuestas muestran cómo ha ido disminuyendo la tolerancia a la violencia y aumentando la legitimidad del uso de la fuerza por parte del Estado. La encuesta CADEM del 6 de noviembre muestra cómo todas las fuerzas de orden del Estado aumentaron su aprobación, situándose en la parte superior de la tabla, mientras que los partidos políticos, el Congreso, los tribunales de justicia y la Fiscalía, instituciones democráticas clave, se encuentran en el extremo inferior de aprobación en la tabla. Y la encuesta del 20 de noviembre muestra que mientras en 2020 el 57% de los encuestados consideraba que en la Araucanía había terrorismo, en noviembre de 2022 este porcentaje aumentó en más de 20 puntos porcentuales, alcanzando el 82%. En mayo de este año, el 25% de los encuestados se inclinaba por el diálogo político y el 44% por la vía de las Fuerzas Armadas para enfrentar el terrorismo en la Araucanía, hoy solo el 16% se inclina por el diálogo político y el 58% por la vía de la fuerza. Esto es un llamado de alerta a los líderes políticos, que se verán tensionados y tentados en las próximas elecciones por radicalizar el discurso en materia de seguridad, pudiendo algunos partidos mostrar tintes de autoritarismo.

Es posible que en el corto plazo observemos una inclinación de la ciudadanía por posturas más radicales de derecha, lo que sin duda tendrá un costo para la derecha liberal. Sin embargo, en el mediano plazo el multilateralismo debiera seguir en expansión y, en ese escenario, la derecha liberal tiene una ventaja frente a las otras derechas y a la izquierda.

Por otra parte, la pandemia reveló de forma cruda cómo en circunstancias críticas y ante la ausencia de liderazgos, el populismo logró encontrar terreno fértil. Los retiros de los fondos de pensiones son el claro reflejo de cómo frente a una crisis la respuesta populista, seduce tanto a políticos de izquierda como de derecha. Actualmente, el Partido de la Gente presenta una amenaza real para los partidos más de centro derecha. Considerando la pérdida de confianza en los partidos políticos tradicionales y el aumento de popularidad de esta nueva colectividad, es probable que observemos, previo al período de elecciones, un éxodo de políticos de derecha a este partido y un giro de los partidos de derecha a abrazar causas que sean altamente populares.

Como se puede apreciar, el futuro de la derecha chilena en el corto plazo es complejo. Y esta complejidad es aún mayor atendiendo a nuestro sistema político y electoral, cuyo diseño nos ha llevado a la pérdida de gobernabilidad. Para defender la democracia y fortalecerla se requiere un cambio profundo en el diseño del sistema político. Un nuevo proceso constituyente nos ofrece precisamente la oportunidad de corregir el sistema político, el sistema electoral y fortalecer a los partidos políticos, que son el principal dique de contención contra el populismo y el autoritarismo. Y es aquí donde se abre una ventana de esperanza para que la derecha juegue un papel clave en el futuro político del país.

Devolver la gobernabilidad a Chile es la tarea central hoy. En esta labor la derecha está llamada a jugar un papel relevante y cuenta con los liderazgos necesarios para conducir, junto con la centro-izquierda, este proceso. El primer desafío que debe enfrentar es logar un acuerdo con los partidos de la ex Concertación, que asegure la continuidad del proceso constituyente. Una vez logrado este objetivo, deberá consensuar un diseño del sistema político y electoral que evite la fragmentación y tenga incentivos a la colaboración, de tal modo de facilitar la gobernabilidad del país. Si no logramos este cambio, de poco y nada servirán los programas o agendas de gobierno, pues su implementación no será posible. Para el éxito de ambos desafíos, la unidad dentro del sector será fundamental.

En el mediano plazo, la derecha debe entregar respuestas a los desafíos que enfrenta el país, respondiendo a las demandas ciudadanas. Es posible que en el corto plazo observemos una inclinación de la ciudadanía por posturas más radicales de derecha, lo que sin duda tendrá un costo para la derecha liberal. Sin embargo, en el mediano plazo el multilateralismo debiera seguir en expansión y, en ese escenario, la derecha liberal tiene una ventaja frente a las otras derechas y a la izquierda.

Junto con la revisión programática de la derecha, es importante para la estabilidad política del país que tanto la centro-derecha como la centro-izquierda hayan aprendido la lección, a saber, que los acuerdos son fundamentales y que la permanente confrontación y obstaculización de la oposición al Gobierno termina no solo perjudicando a la coalición gobernante de turno, sino sobre todo a la democracia. Los años en que Chile logró avanzar más, fueron precisamente cuando los gobiernos de la Concertación consiguieron gobernar gracias a los acuerdos con la oposición.

Ahora bien, si no se logra el objetivo de devolver a Chile su gobernabilidad, no veo un futuro auspicioso para la derecha chilena. Tampoco, desde luego, para la izquierda ni para la democracia.

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