La caída de un espía

Tanto El Ángel como El espía que cayó en la Tierra examinan la vida del egipcio Ashraf Marwan, considerado uno de los espías más grandes del siglo XX. Muerto a mediados de 2007 en extrañas circunstancias, se dice que fue doble agente que trabajó siguiendo órdenes de Israel y Egipto.

por Pablo Riquelme I 20 Febrero 2020

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Dos películas examinan la vida del egipcio Ashraf Marwan, quien es considerado uno de los grandes espías del siglo XX por el rol que jugó en la Guerra de Yom Kippur, en 1973. Marwan murió en circunstancias extrañas a mediados de 2007, tras caer del quinto piso del edificio donde residía en Londres. ¿Accidente? ¿Suicidio? ¿Homicidio? Los rumores sobre quién estaba detrás de su muerte se multiplicaron. Cinco años antes había sido identificado como espía del Mosad, pero también había sido acusado de doble agente y de haber espiado para Egipto mientras infiltraba la inteligencia israelí. Supuestamente estaba escribiendo unas memorias en las que contaba la verdad. Tanto Israel como Egipto tenían razones para silenciarlo.

El Ángel es la versión israelí. Basada en la aclamada investigación de Uri Bar–Joseph, este thriller de espías retrata a Marwan como un escalador social que supo arrimarse a la mejor cama que había en su país, la de Mona Nasser, hija del presidente Gamal Abdel Nasser, el santo patrono del panarabismo. El desprecio de su suegro y el deseo de ser alguien importante lo habrían llevado a traicionar a su familia y a su país, y a ofrecerse al Mosad como informante.

Los mejores momentos del film son aquellos en los que Marwan, luego de la súbita muerte de Nasser, se gana la confianza del nuevo faraón egipcio, el general Anwar Sadat, y se convierte de facto en el segundo hombre más importante del país. La película es una reflexión sobre lo feble que es la credibilidad de los hombres. Entre 1968 y 1973, Marwan debió ganarse la confianza del Mosad tres veces, luego de perderla en dos ocasiones tras alertar de ataques egipcios que resultaron falsos. Esto puso al Mosad en un dilema cuando el 5 de octubre de 1973, Marwan informó que a las 18 horas del día siguiente, en plena celebración del Yom Kippur, Sadat lanzaría un ataque sorpresa contra Israel para recuperar el territorio perdido en la guerra del 67. Aunque el ataque finalmente ocurrió cuatro horas antes de lo anunciado, la información salvó a Israel de una debacle. Por eso, el país lo considera uno de sus héroes.

La tesis del doble agente con la que este historiador se ha hecho famoso es atractiva, qué duda cabe. Le ha dado una carrera, le ha dado el libro que inspiró este documental y le ha dado esta película que lo sigue haciendo conocido. Pero se apoya únicamente en un par de testimonios y en conjeturas.

El documental El espía que cayó en la Tierra, por su parte, analiza la versión egipcia. A partir de la muerte de Marwan en 2007, la película se concentra en Ahron Bregman, el historiador israelí que en 2002, ávido de fama, expuso a Marwan como informante del Mosad. En aquel entonces, Bregman aseguró que Marwan en realidad había sido un doble agente que seguía órdenes egipcias y que había engañado al Mosad desde el comienzo. ¿Para qué? Para darle a Sadat esas cuatro horas que tuvo Egipto para tomar la ventaja en la guerra del 73, y que les devolvió la península del Sinaí. Marwan fue despedido en El Cairo como un héroe en un multitudinario funeral de Estado.

El documental es generoso con el historiador y le otorga el beneficio de la duda a su tesis, llena de sospechas interesantes, pero que no cuenta ni con testigos oficiales ni con pruebas concretas de parte del Estado egipcio. Mientras los agentes del Mosad se pasean frente a la cámara confirmando que Marwan fue su mejor espía, Egipto no es capaz ni siquiera de contestar la solicitud para grabar en El Cairo que pide el director de la película. La tesis del doble agente con la que este historiador se ha hecho famoso es atractiva, qué duda cabe. Le ha dado una carrera, le ha dado el libro que inspiró este documental y le ha dado esta película que lo sigue haciendo conocido. Pero se apoya únicamente en un par de testimonios y en conjeturas.

¿Es eso ético? ¿Qué ocurre con la vida de alguien cuando sus imprudencias desencadenan la muerte de otra persona?

En el caso de Bregman es doblemente dramático, pues lo que partió como un descubrimiento académico se convirtió en una amistad. Cuando Bregman se dio cuenta de que la vida de Marwan corría peligro por su culpa, se volcó a protegerlo, desatendiendo a su propia familia. Según Bregman, Marwan le confirmó que sí fue un doble agente al servicio de Egipto. Pero ¿qué más puede decir ahora? ¿Quién quiere pasar a la historia como un traidor, cuando puedes ser un héroe? Según el documental, Bregman se contó un cuento y después se aferró a él para salvarse. Y está convencido de que su historia es real, porque si Marwan no fue un doble agente significa que todo –su éxito, el fin de su matrimonio, la caída del espía– ocurrió por nada.